miércoles, 7 de abril de 2010

La comida española de mis cuatro años

Llevo casi cuatro años viviendo en España y llevo casi cuatro años sin cocinar comida española. Es decir, no sé ninguna receta de la comida española. Para ser exacta, he cocinado algunas recetas, por ejemplo, la tortilla española y el gazpacho andaluz. ¿Pero hay otras? Yo creo que no, ni siquiera cociné el puchero que da nombre al título de mi blog.

Soy muy aprensiva. Últimamente pienso que cuando vuelva a mi país, la gente me preguntará la receta de alguna comida española. Es que ya llevo viviendo en España casi cuatro años. ¡Qué problema! ¡No podré decirles que no sé ninguna! Así que tengo que hacer algo para atajar eso. Bueno, aunque eso es mera imaginacion mía.

La verdad es que, aunque no me gusta cocinar, desde Japón traje tres libros de comida española hace cuatro años. Yo misma ya no puedo recordar qué quería hacer con estos libros, pero traje los libros de verdad, es que ahora los tengo en mi estantería. Nunca los he utilizado. ¡Dios mío! Hoy he ojeado tranquilamente los libros. El hecho es que me gusta leer los libros de cocina. ¿Os lo podréis creer? Uno de los libros es de pinchos. Otro es de tapas. Y otro es de comida casera.

El que más me ha llamado la atención es el libro de tapas. Se presentan más de cien tapas y son las recetas más famosas de cada región. Todas tienen muy buena pinta. Y de repente, me he puesto súper, súper nerviosa. ¡¡¡Hay muchas tapas que todavía no he probado!!! ¡¡¡Qué estuve haciendo durante estos casi cuatro años en España!!! ¡¡¡Sin probar esas tapas, cómo voy a decir que vivo en España!!!

No hay casualidades en esta vida, todos son momentos inevitables. Lo de que traje este libro desde mi país debe de ser para que me haya dado cuenta de que aún tengo que probar varias tapas españolas. Así que tengo que ir a muchos bares para probar varias tapas que todavía no conozco. ¡Gracias a Dios!

Ya no tengo la preocupación antes mencionada. Es que yo tengo escritas en mi libro las recetas de las tapas, lo que falta es la experiencia vital de comerlas en el bar. ¡¡¡Por favor, que alguien me ponga una cerveza bien fría!!!


El almuerzo de hoy 7 de abril de 2010:
Aperitivo de tomate con un toque de perejil, pimienta, ajo, sal y aceite de oliva.
Gratén con macarrones, gambas, espinacas, cebolla y champiñones.
Elaborado entre fogones por Macarena.

martes, 6 de abril de 2010

Tal cual es la madre, tal es la hija

Mi madre tiene un carácter muy singular y de repente veo cómo se ha metido de lleno en cualquier cosa durante un tiempo, o sea, en un sentido, es una perfeccionista temporal de cualquier asunto que se propone o le llama la atención. Bueno, el tal "MOYASHI SOBA" ha sido una de aquellas cosas.

Cuando yo era alumna de primaria, mi madre no trabajaba fuera de casa, es decir, era ama de casa a tiempo completo. Cada día, yo volvía del colegio y mi madre preparaba la merienda para mí. Era muy variada. Un día galletas, algún día patatas fritas, otro día tortas de arroz, etc. A veces preparaba algo casero. Por ejemplo, rosquillas caseras, flan casero, etc. Yo estaba muy contenta cuando mi madre me preparaba algo casero.

Un día, llegó a mi casa un horno microondas como el que me acabo de comprar. Mi madre estuvo tan contenta como yo ahora. En general mi madre sólo utilizaba la parte del microondas como yo hacía antes en Japón. Pero un día, ella hizo un bizcocho redondo usando las funciones de la parte del horno. Yo lo disfruté durante la merienda después de volver del colegio. Estuvo muy bueno.

El día siguiente, ella hizo otro bizcocho redondo con el funcionamiento de la parte del horno. Yo también me lo comí como merienda después de volver del colegio. Estuvo tan bueno como el de la primera vez. Y al día siguiente, ella hizo otro bizcocho redondo con el funcionamiento de la parte del horno. Yo lo comí como merienda después de volver del colegio. En esa ocasión sentí que estuvo menos bueno que el bizcocho del día anterior. Es que ya estaba bastante cansada de comer el bizcocho de mi madre tantos días seguidos. Por fin, le dije a mi madre: "¿Otra vez?"

Ese fue mi pensamiento de entonces. ¡Qué mala hija fui! Yo no había tenido ninguna consideración con mi madre, aunque hizo para mí un bizcocho diferente cada día. ¡Perdóname mamá!

Pero, ya sabéis, ahora yo soy capaz de entender a mi madre. Seguramente, ella habría hecho bizcochos no sólo para su hija sino para sí misma, es decir, como yo hago ahora para depurar la técnica. Seguro que debió de experimentar el funcionamiento del horno nuevo hasta dominarlo. Oh, mamá, ahora tu hija está haciendo totalmente lo mismo que tú. Si tú supieras la realidad de tu hija, ¿qué me dirías? Ciertamente, yo soy tu hija.


El almuerzo de hoy 6 de abril de 2010:
Sandwich de huevo duro y jamón cocido, pepino y queso.
Aperitivos de mini tomates y banderillas.
Kiwi al natural.
Bizcocho de cacao con frutos secos para la merienda.
Preparado por Macarena.

lunes, 5 de abril de 2010

De tal palo tal astilla

No sé si sería conveniente aclarar un asunto personal en este blog. Pero bueno, voy a decíroslo. Algunas personas me preguntaron: "¿De verdad que no te gusta cocinar?"

Bueno, espero no herir la sensibilidad de nadie con mis palabras, pero tengo que decir la verdad, me temo que ya es de vuestro conocimiento que a mí no me gusta cocinar.

Sin embargo, ¿por qué a mí no me gusta cocinar nada de nada? Me lo he preguntado a mí misma varias veces. Y ahora que lo digo me acuerdo de alguien muy importante. Es mi madre.

Desde que empecé a tener uso de razón, mi madre decía casi por costumbre: "¡¡¡Qué molesto es preparar la comida!!!" Aunque al final, casi siempre la preparaba para nosotros. La madre no hace morirse de hambre a sus hijos. Pero, probablemente, a mi madre no le guste cocinar.

Recuerdo bien una época en que frecuentábamos un restaurante chino casi una vez a la semana, a veces, incluso dos veces por semana. Eso era por mi madre.

En primer lugar, cuando mi padre volvía de su trabajo y mi madre todavía no había preparado la cena, ella solía decir: "Vamos al restaurante chino". Bueno, no estaba mal, es que en ese restaurante, más bien, un comedor, la comida estaba riquísima, además el precio era muy barato, aunque en esa época, yo no me preocupaba nada por los precios, es que todavía era una niña.

En segundo lugar, a mi madre le encantaba especialmente un menú de tal comedor chino. Se llamaba "MOYASHI SOBA", que era un tipo de "RAMEN" con brotes de soja. Cada vez que iba allí, sin excepción, ella siempre pedía "MOYASHI SOBA". A veces dos veces a la semana.

En tercer lugar, probablemente, a ella no le gusta cocinar ahora, de la misma manera que nunca le había gustado antes.

La verdad es que a toda mi familia nos gustaba mucho la comida de ese restaurante chino. Así que no me molestaba nada ir allí varias veces a la semana. Yo, no hacía como mi madre y me pedía varios menús cada vez que iba allí. Pero la verdad es que el "MOYASHI SOBA" era el número uno tanto para mí como para mi madre.

Sin embargo, me ocurrió algo muy vergonzoso. Recuerdo la vez que volví a visitar el restaurante después de mucho tiempo, unos diez años más o menos, yo era ya muy mujer, ya no era una niña como antes. Me maquillé, me puse un vestido de mujer. Y fui allí con mi padre y mi hermana.

Las camareras no habían cambiado, trabajaban las mismas personas a pesar del paso del tiempo. Creo que es normal que nosotros, como clientes, recordemos las caras de las camareras. Pero al contrario, normalmente no, ¿verdad? Es que no es como el bar vecino en España. Sin embargo, una camarera le dijo a mi padre: "Sus hijas han crecido mucho". ¡Ella nos recordaba perfectamente! ¡Qué vergüenza!

Es porque nosotros habíamos ido demasiado frecuentemente a dicho comedor. Además, mi madre siempre había pedido el mismo menú. Sin duda, debido a mi madre, les habíamos causado una impresión muy fuerte. Bueno, esta anécdota ya es un chascarrillo en mi familia.

Y ahora, yo entiendo mucho lo de mi madre. Si yo hubiera sido mi madre, habría hecho totalmente lo mismo que ella. Es que a mí no me gusta cocinar, y no me molesta para nada comer siempre en un mismo restaurante, mucho mejor que cocinar. ¡Ah! Mamá, yo soy indudablemente tu hija.



El almuerzo de hoy 5 de abril de 2010:
Arroz en blanco.
Ensaladilla de nabo, atún, maíz y tomate con un toque de bonito seco.
Bizcocho con almendras para la merienda.
Elaborado entre fogones por Macarena.

domingo, 4 de abril de 2010

Una temporada de bizcochería hasta el Domingo de resurrección

Por fin ha terminado la Semana Santa de 2010. Aunque no hice algo especial, me siento bastante triste. Al final, no he hecho nada de lo que tenía que hacer. Desde mañana, me pasarán factura. ¡Qué horror!

Todavía sin cansarme, sigo disfrutando un momento más con mi nuevo horno, aunque estoy cansada de comer bizcocho todos los días. Es que todavía tengo muchas dudas sobre el funcionamiento de los botones. Así que cada día aprendo una nueva cosa. Pero lo que me vuelve loca es que hay varias posibilidades y no sé qué botón se usa para cada comida. Por ejemplo, para el quiche que ayer cociné, había posibilidad de usar dos botones diferentes. Así que no entiendo nada. Es que el quiche es el "quiche", ni más ni menos. ¿Cuál botón tengo que elegir? A lo mejor, es por el problema de mi español, o sea, no puedo entender bien lo que las instrucciones dicen. Pero, ¡qué difícil!

Yo soy de un país que tiene fama de tener alta tecnología e instrucciones completas y claras para todo. Sin excepción, a mí me gustan mucho los productos de alta tecnología. Sin embargo, no se me da bien dominarlos perfectamente. Es que no me gusta nada leer unas instrucciones muy gruesas, igual que no me gusta cocinar. Creo que soy un poquito impaciente, es decir, quiero utilizar el producto que compré inmediatamente. ¡Ya!

Cuando vivía en Japón, cambié de móvil por uno nuevo y mejor que el que estaba usando. Siempre me apetecía tener el último modelo que estaba en el mercado, aunque sabía que no necesitaba tantas funciones como llevaba. En realidad, me compré un modelo anterior, es que el último modelo costaba muy caro. Bueno, no es tan importante si es el último modelo o el anterior, lo que yo quiero decir es que siempre se acompaña con unas instrucciones súper gruesas. Eso es horrible, menos mal que se escribe en japonés, pero nunca las he leído al dedillo. Por consiguiente, nunca he manejado bien todos los funcionamientos de mi móvil de alta tecnología. Antes de entender todas las funciones, era hora de comprar uno nuevo. Realmente, es como guardar el oro sin aprovecharlo. Quiero creer que no sólo yo soy así.

Me he apartado del tema. Hablo de mi horno nuevo. Como no estoy en Japón, las instrucciones de mi horno se escriben en español. Bueno, también las hay en portugués, pero esto es algarabía para mí. Afortunadamente, las instrucciones son muy finas. ¡Qué bien! Así que leí todo, totalmente todo sin falta. Pero lo extraño es que tenga dudas cada vez que lo utilice. ¿Qué pasa?

La conclusión concebible es la siguiente. En primer lugar, las instrucciones de mi horno son demasiado finas para explicármelas bien. Pero eso es imposible, es que si las instrucciones fueran gruesas como las del móvil de Japón, no las leería del todo. En segundo lugar, es por mi español. Es bastante posible, es que frecuentemente he equivocado la interpretación. En tercer lugar, es porque no me gusta cocinar. Es muy posible, porque aunque tenía un horno en Japón, no utilizaba casi nunca las funciones del horno.

Digan lo que digan, parece que no hay otro remedio que seguir experimentando con el bizcocho. ¿Cuántos bizcochos se necesitarán hasta que yo domine las funciones del horno?




El almuerzo de hoy 4 de abril de 2010:
Fondue de queso.
Pan de pueblo y picos.
Pasta de farfalle a la salsa pesto.
Tomate con jamón serrano, brécol, espárrago, zanahoria, patata, salchichas y gambas.
Bizcocho de cacao con plátano para la merienda.
Elaborado entre fogones por Macarena.

sábado, 3 de abril de 2010

Un pequeño placer en el Sábado Santo

Los días festivos son bienvenidos, sin embargo, me molesta que los supermercados permanezcan cerrados durante los festivos. Es que hoy he ido a tres supermercados y todos estaban llenos de gente. ¡Increíble! Aunque no haya ninguna oferta especial, esa cantidad de gente no puede ser. Aunque todas las cajas estaban funcionando, he tenido que esperar treinta minutos hasta que llegara mi turno. ¡No puede ser! Yo pienso que si se abriera la tienda durante los festivos, no ocurría tal caos. Pero bueno, aquí estoy en España. Tengo que adaptarme a las circunstancias.

Además, ha pasado otra cosa sorprendente. Yo he ido a tres supermercados, pero ninguno de ellos tenía nata líquida para cocinar. ¡No puede ser! Como ahora estoy enganchada a mi horno nuevo, tengo ganas de intentar varias recetas al horno, así que yo necesito unos paquetes de nata. Sí, los necesito con mucha razón, aunque no me gusta cocinar. Sin embargo, ¿por qué estaban agotados en los tres supermercados? No me lo podía creer. No sabía que ahora en esta época es cuando se usa mucha nata. Pero bueno, aquí estoy en España. Tengo que aprender las circunstancias.

Sin embargo, hoy me he encontrado con un pequeño placer. Como sabéis, soy japonesa, soy de un país donde los cajeros de los supermercados son muy corteses, atentos y minuciosos en su trabajo. Para mí eso era muy normal porque me he criado en esas circunstancias, pero he escuchado que muchos de los españoles que han visitado mi país siempre dicen algo bueno sobre las gestiones de los cajeros. Parece que es muy sorprendente e increíble. Es decir, entre los cajeros de España y Japón, hay una diferencia tan grande como del día a la noche.

Al principio, me chocó mucho la actitud de los cajeros de los supermercados en este país, pero bueno, no estoy en mi país. Tengo que adaptarme a las circunstancias. La verdad es que ya no me molesta nada. Más bien, cuando volví a mi país hace dos años, me sorprendieron los cajeros japoneses. Pero hoy he encontrado a un chico que es trabajador del supermercado al que he ido en segundo lugar. Él trabajaba en la caja donde yo he pagado. Su actitud era como si fuera un cajero en Japón, o sea, cuando empezó mi turno, me ha dicho: "Buenos días", con una sonrisa agradable, cuando se acabó mi turno, me ha dicho: "Muchas gracias, que pase un buen día", con una sonrisa de verdad. La sonrisa es contagiable, así que naturalmente yo también he sonreído y he dicho: "Gracias". ¡¡¡Qué momento más agradable!!!

Como normalmente no espero tal amabilidad, me sentí muy alegre. Bueno, no está mal acostumbrarme a soportar los cajeros antipáticos, si es que como hoy, de tarde en tarde me encuentro uno simpático y, con un pequeño placer, me siento muy feliz.



El almuerzo de hoy 3 de abril de 2010:
Quiche con espinacas, jamón cocido y champiñones.
Ensalada de lechuga, bacalao y pimiento rojo.
Pan de pueblo.
Bizcocho de plátano para merienda.
Elaborado entre fogones por Macarena.

viernes, 2 de abril de 2010

Viernes Santo en compañía de mi horno nuevo

Desde cuando era pequeña hasta ahora no ha cambiado mi carácter, en cuanto tengo muchas cosas que hacer, me apetece mucho limpiar la casa, ordenar mis cosas, etc. Sobre todo, antes de los exámenes, siempre me apetecía limpiar mi habitación, aunque normalmente no tenía tantas ganas de limpiarla. Precisamente ahora soy así.

Había muchas cosas que pensaba que haría durante esta Semana Santa. Sin embargo, me busco algo como excusa y empiezo a hacer otras tareas. Especialmente, ahora me he volcado de lleno con el horno que ayer puse a funcionar.

Estoy muerta de gusto con mi precioso horno nuevo. Durante más o menos cuatro años, seguía queriendo tener un horno como éste, pero uno que tuviera convección.

En mi país, es muy frecuente que se comercialicen hornos microondas con sistema de convección. Yo tenía uno, aunque como no me gusta cocinar, normalmente sólo lo utilizaba como microondas, está claro, ¿verdad? Pero en España, aunque sigue sin gustarme cocinar, quería tener uno por la siguiente razón: "¡¡¡Quiero comerme un pastel con la dulzura justa!!!"

No se me dan bien los dulces, para se exacta, no se me dan nada bien los dulces españoles. Originalmente, me gusta comer los bizcochos, las tartas, las rosquillas, el brazo de gitano, etc.

En España, hay muchos sitios donde se muestran los dulces en el escaparate. Todos tienen buena pinta. Sí, tienen buena pinta, así que inocentemente me los acerco sin ninguna duda. Sin embargo, ellos me han traicionado varias veces. En cuanto los he metido en mi boca, me han revelado su verdadero carácter. ¡Qué dulces! Así que espontáneamente permanezco distanciada de ellos.

Pero a veces me apetece mucho comerme algún pastel. Sólo hay un remedio, tengo que encargarme de hacerlo yo misma. Así que seguía buscando un horno microondas de sobremesa con sistema de convección. Sin embargo, era muy difícil encontrarlo en España. No se vendía mucha variedad.

Como muchas casas españolas ya tienen el horno instalado bajo los fogones, no se vendía lo que yo quería. Así que he tardado varios años hasta conseguirlo tal y como lo estaba buscando.

Finalmente lo encontré, él es blanco, y su puerta se abre verticalmente. Tiene tantos botones de programación que me vuelven loca. Aunque ocupa mucho espacio en mi cocina, estoy muy contenta de tenerlo en casa.

Así que hoy también he hecho un bizcocho. Parece que he tenido tanto éxito como ayer. Pero eso está muy mal. ¡Muy mal! Ah, tengo muchas otras cosas que hacer, pero ya estoy pensando en qué prepararé mañana...



El almuerzo de hoy 2 de abril de 2010:
"ONIGUIRI" de arroz con jengibre, zanahoria y alga marina "KOMBU".
Tortilla japonesa.
Banderillas.
Kiwi al natural.
Gratén de salchichas, patata, calabacín, cebolla, maíz, repollo y queso.
Bizcocho casero de cacao para la merienda.
Elaborado entre fogones por Macarena.

jueves, 1 de abril de 2010

El día de renovarse en Jueves Santo

Bueno, ha empezado el mes de abril. Hace buen tiempo y la mayoría de los españoles disfrutará de este puente de Samana Santa. Cuando escuchaba unas entrevistas que han retransmitido por la radio, había mucha gente que contestaba que estas vacaciones serían para el descanso. Yo también quiero descansar como quiera, pero tengo muchas cosas que hacer. Sí, soy un ama de casa y, aunque no me gusta cocinar, durante las vacaciones también tengo que cocinar como siempre.

Además, he escuchado por la radio una noticia que me ha dejado desencantada. Se ha dicho que hoy es el día de las subidas de precios. ¡Oh, Dios! Como soy una buena ama de casa, y encima ahorradora, soy muy sensible a la noticia de una subida de los precios. Parece que la bombona de gas butano ha subido de 11'05€ a 11'68€, ahora que acabo de terminar mi bombona. ¡¡¡¿Por qué no se acababa antes de subir el precio?!!! Ya no hay remedio. Tengo que comprar una nueva.

Sin embargo, este sistema de la bombona de gas butano no me cae bien. Abunda en misterios como el bar. En primer lugar, como siempre, no sabía cómo se compraba y dónde se vendía. Una bombona pesa mucho, además me parece un poco peligrosa, es que está llena de gas. No había visto ninguna "bombonería". Bueno, ya sé, es que he observado muchísimo a los vecinos. Los vecinos gritan desde la ventana de sus casas: "¡¡¡Butano!!! ¡¡¡Una, aquí!!!". Cuando vi esa realidad, tuve muchas ganas de volver a mi país. Es que pensaba que no podría vivir en un país donde tuviera que gritar para conseguir el gas que es imprescindible para cocinar y ducharse. Es que no había tenido ninguna experiencia así en mi patria. Sin embargo, el tiempo lo soluciona todo. Yo también la pido ya desde mi ventana como hacen los demás.

En segundo lugar, a pesar de que pueda llamar a los butaneros, me pasa como con la cerveza del bar, no puedo preguntar el precio antes de comprarla. Tampoco hay ninguna etiqueta de precio. Eso me da miedo. ¿Cuánto es? ¿Puedo pagarlo? ¿Tengo dinero suficiente? Así que antes de llamarles, por si acaso, preparo todas las monedas y billetes de euros. Y pago el importe exacto, sin falta ni sobra. Pero, todavía tengo dudas. En tercer lugar, nunca me dan ningún recibo. ¿Eso es totalmente fiable?

Tal bombona me cae muy mal. De vez en cuando, mientras me ducho, de repente deja de trabajar. ¡¡¡Por favor!!! La ducha debe ser un momento relajante, pero para mí es un momento muy tenso preguntándome si quedará todavía suficiente gas dentro de la bombona. Echo de menos un momento para bañarme como lo hacía en mi patria.

Hoy es el día de renovarse, pero no estoy encantada de la renovación del precio. No me hace ninguna gracia. También he hecho un bizcocho y el resultado no ha estado nada mal. Por primera vez, he empezado a utilizar mi horno, voy a entrenarlo poco a poco.




El almuerzo de hoy 1 de abril de 2010:
Espaguetis con carne picada de ternera a la salsa casera de calabacín, pimiento, apio, tomate, ajo y cebolla.
Ensalada de lechuga, alga marina "WAKAME", "SURIMI" y maíz con un toque de sésamo.
Kiwi al natural.
Bizcocho casero para la merienda.
Elaborado entre fogones por Macarena.