martes, 7 de diciembre de 2010

Un buen comienzo del día

Hoy, en cuanto el reloj indicó las doce de la noche, empecé a beber vino tinto. Últimamente, estoy huyendo de lo que tengo que afrontar y quería la ayuda de una bebida alcohólica.

Hace poco que escuché decir a un francés que los franceses son los que tienen la vida más larga, después de los japoneses, claro. Y eso es gracias a tomar vino tinto cada vez que comen. Ya he dejado de seguir la dieta japonesa, así que pensé que sería mejor tomar vino tinto en España porque la dieta española se parecía más a la dieta francesa que a la dieta japonesa. Es que los dos países están en Europa.

A pesar de ello, en realidad, hoy me apetecía muchísimo beber algo. Quería tomar alguna bebida alcohólica y, más bien, quería emborracharme.

Soy una cervecera totalmente convencida, pero me gusta el vino también. Además, afortunadamente, la cultura del vino está tan arraigada en este país que se venden muy buenos vinos a un precio más que razonable. ¡Viva España! España es un paraíso de bebidas alcohólicas buenas y baratas.

Bueno, lo que pasa es que había una botella de vino tinto en mi frigorífico y la he empezado a beber desde medianoche. El resultado fue que yo sola me acabé una botella muy pronto. Estaba empezando a emborracharme poco a poco y me sentía muy divertida tomando el vino mientras navegaba por internet. Y tuve un pequeño accidente al derramar parte del vino sobre mi ordenador, pero como ya estaba borracha, incluso ese accidente me hacía reír. ¡Viva el vino!

Necesito mucha más cantidad de cerveza para emborracharme, pero me emborracho bastante pronto con una botella de vino tinto. Además, si el vino tinto resulta ser tan bueno para tener una vida larga, es genial. Como me he bebido una botella entera, seguro que hoy me siento más sana que nunca. Bueno, era una buena forma de comenzar el día.

La cena de hoy 7 de diciembre de 2010:
Pan casero.
Aperitivos de pepino y tomate al natural.
Gratinado de patatas, cebolla, guisantes, champiñones, jamón cocido de pavo y queso.
Mandarinas al natural.
Elaborada entre fogones por Macarena.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Un pecado venial

En el año de mi llegada a España, me fui con una amiga coreana a visitar la Alhambra de Granada. Granada es una de las ciudades más importantes y también una de las ciudades españolas que muchos japoneses tienen ganas de visitar por el palacio de la Alhambra.

En aquella época, a nosotras dos se nos daba fatal hablar español, aunque entre nosotras siempre hablábamos en español. Además, a las dos nos gustaba mucho la cerveza y a ella le encantaba el jamón serrano. Así que, después de la clase de español, íbamos juntas a un bar para quejarnos del estado actual de nuestro español oral, mientras nos tomábamos unas cervezas bien frías. Es decir, si compartíamos un plato de jamón serrano, está claro que éramos buenas amigas.

El último día del viaje, entramos en un bar que estaba enfrente de la estación de tren para tomar algo mientras esperábamos nuestro tren. Un joven español se nos acercó y nos preguntó: "¿Do you speak English?" Aunque nosotras estábamos conversando en español. Mi amiga coreana habla perfectamente inglés, así que ella contestó: "Yes." Pero el resultado fue que, como ese joven hablaba mal el inglés, nosotros tres acabamos hablando en español.

El objetivo de que él nos dirigiera la palabra era que él quería saber el significado de la letra KANJI que tenía tatuado en su cuello. Tenía una letra KANJI cerca de su oreja derecha y otra más cerca de su oreja izquierda. Creo que él mismo no podría ver los dos tatuajes directamente sin la ayuda de un espejo.

El primer KANJI era "", que significa la dirección este. El segundo KANJI era "", que significa mucho, por ejemplo, el temperamento, la conciencia, la mente, la intención, el estado de ánimo, etcétera. Tenía muchas dudas de por qué ese joven elegiría estos dos KANJI, pero bueno, cada persona tiene un gusto diferente.

Para nosotras, en aquella época, era súper difícil explicar algo en español, además, podíamos explicar fácilmente el primer Kanji que significaba "el este", pero era imposible explicarle el segundo KANJI, a mí me faltaba más vocabulario. Aunque mi amiga era coreana, ella conocía los dos KANJI. Así que procuramos colaborar juntas para explicarle el significado a ese joven. Al final, él quedó contento, aunque yo no pude contestar a su pregunta: "¿Son guay?"

Pero mi amiga era coreana, no era japonesa, o sea, yo conocía el KANJI mejor que ella. Y me di cuenta de algo que a ella le había pasado desapercibido. Lo que pasa es que en cuanto vi los dos tatuajes de ese joven, mi mente gritaba dentro de mí: "¡¡¡OH, MY GOD!!!" Es que los dos KANJI estaban tatuados al revés. Es decir, sólo se podrían leer en el sentido correcto cuando él se mirase los dos KANJI a través del espejo. Pasa lo mismo en el coche de ambulancia de España. ¿Entendéis? Yo no sabía si él lo había pedido así por gusto o sin querer. Me pregunté si él se enteraría de lo que decían sus KANJI cerca de sus orejas.

Bueno, quizás él se hubiera tatuado los dos KANJI para verlos con un espejo. Es que donde tenía los dos tatuajes era imposible que los pudiera ver él mismo sin la ayuda de un espejo. O quizás por aquel tiempo en España estuviera de moda tatuar los KANJI al revés. Sí, quizás fuera eso.

Como mi amiga no se había dado cuenta de ese detalle, yo le confesé la realidad y le pregunté si hubiera sido mejor decírselo al joven. Ella me dijo que no decírselo había sido una buena idea. Yo había pecado contra la sinceridad.

El almuerzo de hoy 6 de diciembre de 2010:
Arroz en blanco.
Carne de cerdo a la plancha con salsa de jengibre y judías verdes cocidas.
Ensalada de lechuga, aguacate, pasas y tomate.
Salteado en dulce de zanahoria y pimiento verde.
Elaborado entre fogones por Macarena.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Quiero conocer a fondo el café

Aunque no me gusta cocinar, me preparo té caliente varias veces al día. La verdad es que me gusta el té tanto como la cerveza bien fría. Me gusta cualquier tipo de té, no sólo el té japonés, también me gusta el té inglés y el té chino. Además, me gustan las infusiones de hierbas.

Antes de venir a España, me preocupaba si podría conseguir el té tan fácilmente como en Japón, pero me preocupaba demasiado. En los supermercados de aquí, se venden varios tipos de té e infusiones, aunque generalmente se venden embolsados y empaquetados en cajitas de cartón. No suele haber té preparado en una botella de polietileno, pero si me apetece, siempre puedo prepararme el té en casa y llevarlo cómodamente en un recipiente como el termo. Así que disfruto la vida con el té de aquí en España.

Sin embargo, todavía no se me da bien el mundo del café, aunque vivo en un país donde el café está bueno y es muy popular. No es que no me guste el café, pero estoy más acostumbrada al té. Así que normalmente después de la comida, me apetece más tomar un té que tomar un café como hace la mayoría de los españoles.

Aunque yo soy así, cuando voy al bar, siempre, sin excepción, me pido un café con leche. En primer lugar, porque me gusta mucho. El café con leche que tomo en los bares está buenísimo. Sabe a café café y también huele muy bien a su aroma. Entonces, me siento muy satisfecha al tomar el café con leche. En segundo lugar, hay otra razón por la que pido siempre un café con leche, es que todavía no conozco a fondo el mundo del café.

Como normalmente no hay cartas con el detalle de todas las bebidas que se ofrecen en un típico bar, no puedo pedir lo que no conozco. Aunque ya llevo cuatro años viviendo aquí, la verdad es que todavía no domino perfectamente los tipos de café. ¡Qué vergüenza! Cuando alguien me acompaña al bar y se pide un café a su gusto, siento mucha admiración por esa persona. Porque eso significa que sabe mucho de café.

Por lo menos, creo que tengo que recordar la diferente proporción de leche y café, o sea, el café solo es sin leche, el café cortado es casi todo café y un chorrito de leche, el café con leche es mitad de leche y mitad de café, el manchado es mucha leche y un chorrito de café. Aunque no he pedido nunca el café cortado, como me gusta el café amargo, quizás sería mejor probar el café cortado. ¿Qué me recomendáis?

Además, no entiendo bien cuál es la diferencia entre el café descafeinado de máquina y el de sobre. ¿Con qué estado de ánimo la gente decide tomar el café de sobre? Personalmente, parece que el café de máquina sabe muchísimo mejor que el café de sobre.

Encima, he descubierto que la temperatura de la leche también importa porque, a veces, oigo que alguien está indicando qué temperatura quiere en la leche. Yo nunca la he indicado en el bar. ¿Qué temperatura tiene la leche de mi café? ¿De verdad tengo que precisar la temperatura de la leche de mi café?

Aunque siempre pido un café con leche y me gusta mucho, a veces, pienso que puede haber algún café que me parezca más adecuado que el café con leche que ahora tomo a mi gusto. Me gustaría descubrir cuál es el café que mejor va conmigo.

Ah, si no os molestara, me alegraría que me enseñárais la marca del café favorito que compráis en el supermercado para tomar en casa. Ya sé que hay muchos tipos, pero puede que descubra varios gracias a vosotros. Os doy las gracias de antemano.

El almuerzo de hoy 5 de diciembre de 2010:
Gratinado con berenjena, calabacín, zanahoria, cebolla, champiñones, salchichas, macarrones, salsa de tomate y queso.
Ensalada de lechuga, atún y pasas.
Kiwi y plátano al natural.
Elaborado entre fogones por Macarena.

sábado, 4 de diciembre de 2010

La manera de ver

He leído un blog que escribe una japonesa y me ha llamado mucho la atención una entrada.

Eso es lo que ella escribe sobre los personajes de cierto país donde ella vive.

Se dice que ellos son decididos, pero personalmente parece que no escuchan nada de las opiniones de otra persona.
Se dice que ellos son positivos, pero personalmente parece que interpretan todo según su conveniencia.
Se dice que ellos están plenamente seguros de sí mismos, pero personalmente parece que son arrogantes y no reconocen sus errores.
Se dice que ellos son teóricos, pero personalmente parece que sólo vienen con excusas convenientes.
Se dice que ellos son francos, pero personalmente parece que no tienen pelos en la lengua.
Se dice que ellos viven a su ritmo, pero personalmente parece que no son considerados con los demás.

Me hacía reír mucho, además, sentía simpatía, aunque no sé por qué.

Dependiendo del punto de vista, todos se caen al lado bueno y al lado malo.

Sería muy feliz de ver sólo el lado bueno de las cosas.

Ah, no os preocupeis, ella no habla de vuestro país.

El desayuno de hoy 4 de diciembre de 2010:
Chocolate con churros.
Disfrutado en un bar por Macarena.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Una cabeza bien puesta

Hace bastante tiempo que conozco a una señora con la que coincido en el autobús que uso para ir a clase. Como nosotras nos bajamos en la misma parada, nos encontramos frecuentemente. Esa señora es muy buena persona, es decir, muy simpática, muy fina y muy razonable. Probablemente tenga alrededor de unos setenta años de edad, pero para tener esa edad su mente es muy abierta.

Ella es muy considerada conmigo, siempre me habla despacio, pronuncia claramente y vocaliza bien. Y me suele preguntar si yo he entendido todo lo que ella me acaba de decir. Cuando hay algo que no le entiendo y le pregunto el significado de sus palabras, ella me las aclara con cortesía. Además, siempre me da ánimos y me asegura que hablaré mucho mejor en el futuro.

Como ella siempre es tan considerada conmigo, durante la conversación, intento mostrarle que entiendo lo que ella me dice para que ella no se sienta preocupada. Así que cuando le escucho, mi cuello cabecea arriba y abajo con un gesto de asentimiento. Entonces, ella puede continuar la conversación sin preocuparse por si lo entiendo o no.

Ella trata de estudiar de una manera constructiva. Me gusta mucho su forma de esforzarse, a pesar de su edad. Así que me gusta mucho hablar con ella de cualquier tema. Es que me siento muy cómoda. Entonces, yo le escucho con total atención mientras sigo cabeceando con mi cuello.

Sin embargo, a veces, no puedo controlar mi cuello. O sea, como siempre se mueve constantemente, después de terminar una conversación, mi cuello se sigue moviendo por inercia. Cuando me he dado cuenta, intento parar ese movimiento, pero no se puede parar inmediatamente. Es como un péndulo.

Presto mucha atención a su conversación y, aunque le escucho muy seriamente, no puedo evitar que mi cuello cabece dos o tres veces de más.

El almuerzo de hoy 3 de diciembre de 2010:
Pan casero con semillas de girasol.
Pasta espiral con salsa al pesto.
Ensaladilla de patatas, zanahoria, pepino, jamón cocido de pavo y tomate con un toque de perejil.
Granada al natural.
Elaborado entre fogones por Macarena.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Réquiem por mis dos compañeros

Los dos bolsos que me había comprado en España se estropearon por el uso durante el transcurso de estos cuatro años. Como tengo la obsesión de que los carteristas me puedan apuntar como objetivo fácil para un robo, uso un bolso de bandolera que compré en Japón, o sea, lo llevo cruzado en bandolera para que les sea más difícil robármelo.

Sin embargo, dependiendo de la ropa que lleve, no es adecuado usar ese bolso en bandolera. Así que compré unos bolsos que no eran del tipo en bandolera. Generalmente, para las mujeres es muy importante combinar los complementos, incluido el bolso, con la ropa que vestimos para estar perfectamente "guapa".

Durante este tiempo tuve dos bolsos, uno era de color rojo y su tamaño era muy adecuado para salir a comer o tomar algo fuera. El otro era de color negro y su tamaño era muy adecuado para guardar los materiales de estudiar. Ninguno de los dos bolsos se podía llevar en bandolera. Es que los asideros eran cortos. Entonces tenía que llevarlos colgados de un hombro. En mi caso, siempre los llevaba en mi hombro izquierdo.

No sé por qué, pero mi hombro derecho no me permite llevar el bolso desde cuando era estudiante de colegio. Bueno, así que cuando usaba estos dos bolsos para salir, los llevaba colgando de mi hombro izquierdo y sujetados a machamartillo pegado al cuerpo con mi mano izquierda. Además, los sujetaba con mucha fuerza hacia mi cuerpo usando mi codo izquierdo.

Cuando usaba este tipo de bolsos, tenía más cuidado por la calle que cuando usaba el bolso en bandolera. Es que creo que para los ladrones es más fácil robármelos. Imagino que la fuerza del codo izquierdo y mi mano izquierda sería tan fuerte que, al final, mis dos bolsos se desgarraron exactamente por la misma parte que se rozaba con el cuerpo. Se deterioraron tanto que tuve que abandonar a mis dos bolsos favoritos. ¡¡¡Qué lástima!!! Espero que descansen en paz. Así que ahora no tengo ningún bolso de este tipo. Estoy esperando a que me visiten los Reyes Magos adelantadamente.

A pesar de eso, es un misterio que haya tantos hombres que salgan sin bolso a la calle. ¿Dónde pueden meter sus cosas? Por lo menos, sería necesario llevar la cartera, el monedero, el tarjetero, las llaves, el móvil, la agenda, los bolígrafos, los pañuelos, los medicamentos de por si acaso, las tiritas, el colirio, los caramelos mentolados, el IPOD, el diccionario electrónico, la crema de manos, el protector labial, el pintalabios, los maquillajes, el espejo, la cámara, las gafas de sol, el paraguas plegable, el abanico, la pasta y el cepillo dental. Lo normal. ¿Verdad? Yo no puedo salir sin mi bolso equipado. Es imposible llevar todo lo necesario en los bolsillos de la ropa. Si lo hiciera así, mi silueta desaparecería para quedar antinaturalmente cóncava y convexa o extrañamente amorfa. Nada femenina.

El almuerzo de hoy 2 de diciembre de 2010:
Pizza margarita con atún, champiñones y jamón cocido.
Sopa de repollo, patatas, cebolla, pimiento verde, zanahoria, champiñones, guisantes y fideos.
Caqui al natural.
Elaborado entre fogones por Macarena.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Hoy es un día de muchos convencimientos

El tiempo pasa volando y parece increíble que ya estemos en diciembre, en el último mes de 2010. En septiembre, compré un abrigo fino imaginando que iba a ponérmelo en otoño para estar "guapa". Pero como de repente ha llegado el invierno sin pasar por el otoño, casi no he tenido ocasión de utilizarlo.

Sin embargo, es una lástima no poder ponerme ese abrigo nuevo, así que aunque parezca un poco intempestivo, porque hoy hacía mucho frío, he salido poniéndome ese abrigo de otoño y me he puesto dos camisetas interiores para estar más caliente.

Probablemente, la Macarena de hoy estuviera un poco más gordita de lo habitual por la doble camiseta interior. Pero cuando ha pasado por delante de mí un conductor de furgoneta, me ha lanzado el piropo de "¡guapa!", así que estoy convencida de que nadie ha notado que la Macarena de hoy estaba un poco gordita.

Mi comienzo del nuevo mes ha sido perfecto. Es decir, no he cocinado para el almuerzo. No hay nada más agradable. Estoy de nuevo convencida de que este último mes del año 2010 será fantástico para mí.

Hoy he ido a un bar con mis compañeros de clase. Y nuevamente me he dado cuenta de que los españoles hablan mucho, pero mucho. Lo que pasa es que hoy éramos dos extranjeros, incluida yo. Cuando estoy sóla entre los españoles, siento que yo hablo poco, pero muy poco. Me siento como si yo fuera una persona súper callada. Pero en realidad, si no tuviera ningún problema con el idioma, no sería nada callada, sobre todo, entre mis amigos.

Así que siempre pensaba que tenía que estudiar más español para hablar como los españoles. Pero hoy estaba en una situación diferente y observaba a los demás, me he dado cuenta de que los españoles son especialmente habladores. Y también he notado que, aunque yo dominara el español perfectamente, no hablaría tanto como los españoles.

Es que estaba observando a otro extranjero que habla español sin ningún problema, y más que hablar, él ha escuchado a los demás, tal como yo hago siempre. Lo que pasa es que, desde mi punto de vista, parece que a los españoles no se les da bien escuchar a los demás. Cada vez que la gente encuentra un espacio en el que puede meter sus palabras, no deja escapar la oportunidad. Era como un campeonato.

No es que diga que estoy aburrida de esa situación, más bien, la disfruto de forma natural. Solamente digo que estoy otra vez convencida de que no me españolizaré hasta el punto de ser una habladora, aunque mejorara mi español en el futuro.

El almuerzo de hoy 1 de diciembre de 2010:
Cervezas bien frías.
Queso viejo.
Un guiso de arroz en amarillo.
Pulpo a la gallega.
Queso de cabra horneado con huevo frito.
Empanada de salmón y queso.
Muy disfrutado en un bar por Macarena.