Después de comprobar que toda mi familia estaba a salvo, también he seguido viendo los partes de noticias de la televisión japonesa a través de internet. Más bien, no podía dejar de verlos. Naturalmente, después del temblor gigante, hubo muchas réplicas, incluso de una magnitud bastante grande. Cada vez que se producían réplicas, salía un aviso urgente en la pantalla de televisión para avisarnos rápidamente del incidente. Aunque ahora mismo todavía siguen las réplicas, aquel día el aviso urgente no dejaba de aparecer en la pantalla. Comparando mi nivel de terror con el que mis compatriotas estaban experimentando en directo, sé que mis temores no les llegarían ni a la suela del zapato. Pero, aunque estuviera muy lejos, el seísmo de esta vez me hizo sentir mucho miedo. Aquella noche, no pude apagar mi ordenador. Me tumbé en el sofá colocando a mi lado mi ordenador encendido y descansé.
El primer día del terremoto, yo sólo intenté tener contacto con mi familia. A medida que tuve más información a través de las noticias y de mi familia, pude tener una idea bastante aproximada de la realidad. Según me dijeron mi prima y mis tios, hubo pocas víctimas mortales en Tokio, aunque allí se apreciaba una situación confusa por la suspensión del sevicio de transporte público. Entonces, estuve bastante tranquila sobre los amigos que viven en Tokio y sus alrededores. Gracias a lo que me contaron mis padres, estuve bastante tranquila sobre los amigos que viven cerca de donde viven mis padres. Además de eso, como sabía que la comunicación telefónica funcionaba mal en Tokio el primer día del terremoto, no intenté comunicarme con mis amigos ese día. La única preocupación que tenía era por una amiga mía que vive bastante cerca de la zona catastrófica, pero me convencí de que estaría bien porque las noticias no decían que la catástrofe llegara donde ella vive.
El segundo día, me levanté, aunque no podía dormir bien. Por supuesto que todavía seguían la confusión y el miedo al seísmo en mi tierra. Después de tener contacto con mi madre esa mañana, empecé a mandar correos a mis amigos de los que no había sabido nada. Como esperaba, mis amigos que viven en Tokio y cerca de la casa de mis padres, estaban todos bien. Me tranquilicé por el momento, excepto por aquella amiga mía que no me contestó pronto.
Ahora cuando estoy escribiendo esta entrada, en mi tierra siguen produciéndose más réplicas y hay muchos compatriotas que siguen viviendo con el miedo y la incomodidad. Por supuesto que yo tampoco puedo estar totalmente tranquila.
En este momento, me gustaría informaros sobre la serenidad. Aunque Tokio no ha sufrido gran daño por el TSUNAMI, nunca habíamos experimentado el temblor de tierra tan devastador. Entonces yo imaginé que todos deberían sentir una gran sacudida, a lo mejor, todavía no estaban restablecidos de la conmoción que les produjo. Pero me sorprendí y me alegré mucho por las respuestas de mis amigos. Todos mantenían la calma y, aunque se sorprendieron mucho del temblor y las imágenes de la catástrofe del TSUNAMI, estaban muy positivos. Además, se preocuparon por mi familia que vive cerca del mar y tuvieron consideración por los compatriotas que recibieron un daño directo por el TSUNAMI.
Una amiga mía me dijo: "Estaba sóla en la oficina. Me sorprendí, pero pude comportarme con calma. Inmediatamente me refugié debajo del escritorio viejo y grande que nunca me gustó nada. Pero él me protegió. Como adquirí experiencia con las prácticas que hice para afrontar un terremoto de intensidad siete, para mi sorpresa, pude mantener la calma. ¡Todo es gracias a aquel entrenamiento!"
En mi tierra, creo que casi todas las escuelas realizan las prácticas de evacuación por terremotos dos o tres veces al año. Después de graduarnos de la escuela, también las realizan las empresas y los municipios. Cuando era estudiante, tontamente sentía pereza sobre las prácticas, pero a través de su repetición, probablemente y de forma inconsciente, nosotros los japoneses aprendemos a guardar la serenidad y la calma en los momentos de emergencia. No sé por qué, pero me sentía muy contenta por ser japonesa.
Han pasado cinco días desde el fatal terremoto. Es cierto que falta la comida en la zona afectada por el TSUNAMI, pero parece que en Tokio tampoco quedan muchos comestibles en los supermercados. El desastre de la naturaleza tiene una gran influencia en todos los sitios, bien sea directa o indirectamente. De todos modos, espero que se recupere la normalidad lo antes posible.
Preocuparse es fácil, pero es más difícil tener la voluntad de actuar realmente. Después de todo, lo más sencillo que podemos hacer desde un país lejano podría ser aportar una pequeña ayuda económica, o sea, un donativo a una asociación de confianza. Parece que ya se ha empezado a recaudar fondos mediante una colecta desde el país donde yo vivo. Me alegraría que presentaros esta información en este blog ayudara a mi tierra sea con lo poco que sea.
Cruz Roja Española
https://www.cruzroja.es/pls/portal30/portal.donante.donativo
Gracias por vuestra consideración.
martes, 15 de marzo de 2011
lunes, 14 de marzo de 2011
Un desastre de la naturaleza en nuestro país (1)
Aunque actualmente vivo en un país extranjero que está muy lejos de mi tierra, yo soy japonesa. Y en circunstancias como éstas que nos toca vivir, me siento aún más, pero que mucho más orgullosa de ser japonesa. Agradezco especialmente seguir siendo tan japonesa como soy.
Por desgracia, un desastre de la naturaleza azotó mi tierra natal. Esa realidad es verdaderamente lamentable y muy triste. Además, cada día aumenta el número de las víctimas. Encima, mucha gente se ve obligada a vivir con gran incomodidad la vida cotidiana. Sobre todo, me gustaría alentar a aquellos que están en los refugios: "¡GAMBATTE!"
Ayer, por fin, pude tener contacto con una amiga mía que vive en una zona donde se produjo un daño grande. Como sabía que no funcionaba la comunicación telefónica, me convencí de que sería por culpa de las malas condiciones de la red. Era fácil de imaginar que no habría electricidad, así que vacilaba en reenviar el mensaje a su móvil. Pero por fin, recibí su respuesta desde su móvil y me decía que se encontraban bien, aunque la vida les resultaba un poco incómoda porque no tenían gas, ni electricidad y tampoco agua. Ella cerró su mensaje con las siguientes palabras: "Pero todos estamos vivos. ¡GAMBARUNE!"
Afortunadamente, aunque fuera algo puntual, pude establecer contacto con mi familia bastante pronto, incluso a pesar de las circunstancias adversas. Eso fue tener suerte de verdad, aunque fuera más o menos a las seis horas después de que hubiera ocurrido el terremoto en Japón cuando yo me di cuenta de esa noticia. Ese día, tuve una tarea que hacer por la mañana y cuando me levanté, como es habitual, encendí mi ordenador y eché una ojeada al parte de las noticias de Japón. En ese momento, vi un título que informaba sobre el terremoto. Como soy japonesa y estoy muy acostumbrada a ese tipo de noticias, no me llamó mucho la atención y salí de mi casa para resolver mis asuntos. Recuerdo que entonces sólo pensé: "¡Otra vez un terremoto!" No imaginaba para nada que fuera de tal magnitud e intensidad y además con unos resultados tan graves.
Cuando volví a casa y me dispuse a leer las noticias más a fondo, me di cuenta de que ese terremoto no había sido como los que soportamos habitualmente, sino que su repercusión debía ser muy grave. Comprobé dónde estaba localizado el epicentro del terremoto. Si hubiera sido un terremoto habitual, no me habría preocupado tanto por mis padres porque por mi experiencia podía imaginar el grado de influencia geográfica. Pero esta vez no fue así.
Lo que me asustó profundamente fue el TSUNAMI. Yo nunca había visto tal nivel de alarma motivado por un TSUNAMI. Ya sólo esa información me asustó lo suficiente, pero encima se anunciaba la alarma más alta para la región costera donde viven mis padres, para colmo, leí una noticia que confirmaba que ya comprobaron la llegada de algún TSUNAMI.
Hasta aquí, mi cabeza estaba bastante saturada y mis pensamientos eran confusos, pero hoy me gustaría escribir sólo sobre lo que hice. Al principio, envié un mensaje corto al móvil de mi madre. Pero no pude recibir su respuesta con tanta rapidez como de costumbre, así que después, envié un mensaje al móvil de mi padre. Mientras esperaba sus respuestas, empecé a buscar por internet más información sobre el temblor de tierra y el TSUNAMI.
Encontré unas páginas webs donde se podían ver en directo algunas cadenas de la televisión japonesa. Al mismo tiempo, recibí una respuesta desde el móvil de mi padre. Justo después de que me aliviara un poco, ellos me llamaron desde el móvil de mi padre y me dijeron que el temblor había sido muy fuerte, bastante largo, y que sentían mucho miedo aunque el TSUNAMI no había llegado todavía. Yo me sentía con suerte porque el móvil de mi padre estaba funcionando perfectamente, mientras que el móvil de mi madre ya no funcionaba nada. Interpretando sus tonos de voz, pude entender que no se había sufrido tanto daño por la zona donde viven mis padres.
La casa de mis padres se situa a una distancia de unos 300 o 400 metros hasta la costa del Océano Pacífico. Habíamos hablado frecuentemente que si llegara un TSUNAMI por aquí, se tragaría la casa en un momento. Pero gracias a Dios, la casa de mis padres escapó de un peligro real.
La mayor parte de mis parientes cercanos viven en Tokio. Cuando yo mantuve contacto con mis padres, ellos ya habían tenido contacto con mis tíos que viven en Tokio. Afortunadamente, parecía que el teléfono estaba funcionando sin mayor problema. La caída de los objetos dentro de casa tuvo peor resultado en la casa de mis tíos que en la casa de mis padres. Pero nadie sufrió ningún daño corporal.
Tanto mis padres como mis tíos estaban en sus casas en el momento del terremoto. Pero los demás, incluyendo a mi hermano y a mis primas, estaban todos trabajando. Según mi madre, no pudo establecer contacto con el móvil de mi hermano, aunque lo intentaba repetidamente. Así que yo intenté enviarle un correo a su móvil a través de mi ordenador y desde un país lejano. No esperaba recibir su respuesta tan pronto, es que sabía que la línea telefónica había sufrido muchos desperfectos.
Pero de nuevo me sonrió la fortuna y mi correo le llegó a su móvil casi instantáneamente y él me pudo contestar pronto a través de su móvil. Según mi hermano, no funcionaba la red telefónica dentro del país, así que no pudo llamar, ni mandar mensajes a mis padres. Él estaba bien, aunque no tenía ninguna manera de volver a su casa, así que iba a pasar una noche o más en su centro de trabajo hasta que los transportes públicos recuperaran su funcionamiento. Entonces yo avisé a mis padres de la situación de mi hermano y desde un país que está tan lejos como éste. No imaginaba que vivir fuera de mi país fuera útil en un momento de emergencia.
Casi al mismo tiempo, una prima mía me envió un correo electrónico desde su ordenador porque su móvil no funcionaba y me avisó de la situación de mi país. Ella experimentó el temblor de tierra mientras estaba trabajando en la oficina. El seísmo fue tan, pero que tan fuerte y largo que pensó que se acabaría todo en ese momento que las paredes de la oficina se cuarteaban y parecía que el edificio se venía abajo. Como no funcionaban los transportes públicos, ella volvió a su hogar andando durante tres horas desde los alrededores de Tokio hasta el barrio de Tokio donde vive. Dentro de su casa se cayeron al suelo muchos objetos y sufrió muchos desperfectos. Además, no había gas, pero todo estaba bien. Su hermana, que es mi otra prima, no pudo volver a su casa desde su trabajo debido a la suspensión del servicio de transporte. Al final, llegó a su casa al día siguiente por la tarde.
Ese fue el comienzo de mi primer día del terremoto. Creo que yo tuve mucha suerte en cuanto a mi familia. Gracias a Dios, a través de mi ordenador y los móviles de mi familia, pudimos comunicarnos. No habría nada más preocupante que no poder ponerse en contacto con la familia, los amigos y conocidos en un caso de emergencia. En ese punto, yo también me sentía afortunada. Así que me aflige mucho la imagen de las víctimas de este desastre cuando iban de un lado para otro buscando a sus familiares, a pesar de que ellos mismos también sufrían las consecuencias del desastre.
Felizmente, he tenido quien se preocupara por mí y por mi familia. A todos se lo agradezco de todo corazón. Creo que yo tengo más suerte porque no todos son tal como esa persona insensible.
Inesperadamente, pude servir de puente de unión entre mis padres y mi hermano. Pensaba que como estoy lejos y no estaba allí, no podía hacer nada por ellos. Me siento feliz de estar equivocada porque no era verdad. Gracias a internet, yo pude ayudarles algo, por poco que fuera. Y estoy segura de que aparte de rezar siempre hay algo que puedo hacer, aunque no esté en mi país.
Ahora en mi tierra, cada persona piensa en qué puede hacer para ayudar a nuestro país en este momento difícil. Cada persona intenta aportar poco a poco lo que es posible hacer. Yo también soy del mismo pensamiento y me gustaría hacer lo que sea sin abandonar esa idea por la distancia física que me separa de mi país.
Por desgracia, un desastre de la naturaleza azotó mi tierra natal. Esa realidad es verdaderamente lamentable y muy triste. Además, cada día aumenta el número de las víctimas. Encima, mucha gente se ve obligada a vivir con gran incomodidad la vida cotidiana. Sobre todo, me gustaría alentar a aquellos que están en los refugios: "¡GAMBATTE!"
Ayer, por fin, pude tener contacto con una amiga mía que vive en una zona donde se produjo un daño grande. Como sabía que no funcionaba la comunicación telefónica, me convencí de que sería por culpa de las malas condiciones de la red. Era fácil de imaginar que no habría electricidad, así que vacilaba en reenviar el mensaje a su móvil. Pero por fin, recibí su respuesta desde su móvil y me decía que se encontraban bien, aunque la vida les resultaba un poco incómoda porque no tenían gas, ni electricidad y tampoco agua. Ella cerró su mensaje con las siguientes palabras: "Pero todos estamos vivos. ¡GAMBARUNE!"
Afortunadamente, aunque fuera algo puntual, pude establecer contacto con mi familia bastante pronto, incluso a pesar de las circunstancias adversas. Eso fue tener suerte de verdad, aunque fuera más o menos a las seis horas después de que hubiera ocurrido el terremoto en Japón cuando yo me di cuenta de esa noticia. Ese día, tuve una tarea que hacer por la mañana y cuando me levanté, como es habitual, encendí mi ordenador y eché una ojeada al parte de las noticias de Japón. En ese momento, vi un título que informaba sobre el terremoto. Como soy japonesa y estoy muy acostumbrada a ese tipo de noticias, no me llamó mucho la atención y salí de mi casa para resolver mis asuntos. Recuerdo que entonces sólo pensé: "¡Otra vez un terremoto!" No imaginaba para nada que fuera de tal magnitud e intensidad y además con unos resultados tan graves.
Cuando volví a casa y me dispuse a leer las noticias más a fondo, me di cuenta de que ese terremoto no había sido como los que soportamos habitualmente, sino que su repercusión debía ser muy grave. Comprobé dónde estaba localizado el epicentro del terremoto. Si hubiera sido un terremoto habitual, no me habría preocupado tanto por mis padres porque por mi experiencia podía imaginar el grado de influencia geográfica. Pero esta vez no fue así.
Lo que me asustó profundamente fue el TSUNAMI. Yo nunca había visto tal nivel de alarma motivado por un TSUNAMI. Ya sólo esa información me asustó lo suficiente, pero encima se anunciaba la alarma más alta para la región costera donde viven mis padres, para colmo, leí una noticia que confirmaba que ya comprobaron la llegada de algún TSUNAMI.
Hasta aquí, mi cabeza estaba bastante saturada y mis pensamientos eran confusos, pero hoy me gustaría escribir sólo sobre lo que hice. Al principio, envié un mensaje corto al móvil de mi madre. Pero no pude recibir su respuesta con tanta rapidez como de costumbre, así que después, envié un mensaje al móvil de mi padre. Mientras esperaba sus respuestas, empecé a buscar por internet más información sobre el temblor de tierra y el TSUNAMI.
Encontré unas páginas webs donde se podían ver en directo algunas cadenas de la televisión japonesa. Al mismo tiempo, recibí una respuesta desde el móvil de mi padre. Justo después de que me aliviara un poco, ellos me llamaron desde el móvil de mi padre y me dijeron que el temblor había sido muy fuerte, bastante largo, y que sentían mucho miedo aunque el TSUNAMI no había llegado todavía. Yo me sentía con suerte porque el móvil de mi padre estaba funcionando perfectamente, mientras que el móvil de mi madre ya no funcionaba nada. Interpretando sus tonos de voz, pude entender que no se había sufrido tanto daño por la zona donde viven mis padres.
La casa de mis padres se situa a una distancia de unos 300 o 400 metros hasta la costa del Océano Pacífico. Habíamos hablado frecuentemente que si llegara un TSUNAMI por aquí, se tragaría la casa en un momento. Pero gracias a Dios, la casa de mis padres escapó de un peligro real.
La mayor parte de mis parientes cercanos viven en Tokio. Cuando yo mantuve contacto con mis padres, ellos ya habían tenido contacto con mis tíos que viven en Tokio. Afortunadamente, parecía que el teléfono estaba funcionando sin mayor problema. La caída de los objetos dentro de casa tuvo peor resultado en la casa de mis tíos que en la casa de mis padres. Pero nadie sufrió ningún daño corporal.
Tanto mis padres como mis tíos estaban en sus casas en el momento del terremoto. Pero los demás, incluyendo a mi hermano y a mis primas, estaban todos trabajando. Según mi madre, no pudo establecer contacto con el móvil de mi hermano, aunque lo intentaba repetidamente. Así que yo intenté enviarle un correo a su móvil a través de mi ordenador y desde un país lejano. No esperaba recibir su respuesta tan pronto, es que sabía que la línea telefónica había sufrido muchos desperfectos.
Pero de nuevo me sonrió la fortuna y mi correo le llegó a su móvil casi instantáneamente y él me pudo contestar pronto a través de su móvil. Según mi hermano, no funcionaba la red telefónica dentro del país, así que no pudo llamar, ni mandar mensajes a mis padres. Él estaba bien, aunque no tenía ninguna manera de volver a su casa, así que iba a pasar una noche o más en su centro de trabajo hasta que los transportes públicos recuperaran su funcionamiento. Entonces yo avisé a mis padres de la situación de mi hermano y desde un país que está tan lejos como éste. No imaginaba que vivir fuera de mi país fuera útil en un momento de emergencia.
Casi al mismo tiempo, una prima mía me envió un correo electrónico desde su ordenador porque su móvil no funcionaba y me avisó de la situación de mi país. Ella experimentó el temblor de tierra mientras estaba trabajando en la oficina. El seísmo fue tan, pero que tan fuerte y largo que pensó que se acabaría todo en ese momento que las paredes de la oficina se cuarteaban y parecía que el edificio se venía abajo. Como no funcionaban los transportes públicos, ella volvió a su hogar andando durante tres horas desde los alrededores de Tokio hasta el barrio de Tokio donde vive. Dentro de su casa se cayeron al suelo muchos objetos y sufrió muchos desperfectos. Además, no había gas, pero todo estaba bien. Su hermana, que es mi otra prima, no pudo volver a su casa desde su trabajo debido a la suspensión del servicio de transporte. Al final, llegó a su casa al día siguiente por la tarde.
Ese fue el comienzo de mi primer día del terremoto. Creo que yo tuve mucha suerte en cuanto a mi familia. Gracias a Dios, a través de mi ordenador y los móviles de mi familia, pudimos comunicarnos. No habría nada más preocupante que no poder ponerse en contacto con la familia, los amigos y conocidos en un caso de emergencia. En ese punto, yo también me sentía afortunada. Así que me aflige mucho la imagen de las víctimas de este desastre cuando iban de un lado para otro buscando a sus familiares, a pesar de que ellos mismos también sufrían las consecuencias del desastre.
Felizmente, he tenido quien se preocupara por mí y por mi familia. A todos se lo agradezco de todo corazón. Creo que yo tengo más suerte porque no todos son tal como esa persona insensible.
Inesperadamente, pude servir de puente de unión entre mis padres y mi hermano. Pensaba que como estoy lejos y no estaba allí, no podía hacer nada por ellos. Me siento feliz de estar equivocada porque no era verdad. Gracias a internet, yo pude ayudarles algo, por poco que fuera. Y estoy segura de que aparte de rezar siempre hay algo que puedo hacer, aunque no esté en mi país.
Ahora en mi tierra, cada persona piensa en qué puede hacer para ayudar a nuestro país en este momento difícil. Cada persona intenta aportar poco a poco lo que es posible hacer. Yo también soy del mismo pensamiento y me gustaría hacer lo que sea sin abandonar esa idea por la distancia física que me separa de mi país.
viernes, 11 de marzo de 2011
El terremoto de Japón
Para empezar, espero que el daño de la catástrofe sea el menor posible y que todo acabe pronto. Envío ánimo desde España a todos mis compatriotas.
Esta mañana, he encendido mi ordenador como siempre. Cuando he empezado a leer las noticias de Japón, me he sorprendido mucho y he intentado tener contacto con mi familia. Sobre todo, con mis padres que viven a lado del mar donde se sigue dando la gran alarma de TSUNAMI. Pero como sabéis, el daño ha sido el más grande de la historia de Japón, así que la red de comunicación telefónica no ha funcionado bien. Afortunadamente, he podido tener contacto con mi padre y ahora mismo sé que están bien. Me he aliviado, pero todavía sigue el terremoto y hay muchas víctimas. Sólo puedo rezar desde España. Así que voy a seguir rezando.
Muchas gracias por vuestros ánimos. Voy a seguir prestando atención a las noticias sobre el terremoto de Japón.
Esta mañana, he encendido mi ordenador como siempre. Cuando he empezado a leer las noticias de Japón, me he sorprendido mucho y he intentado tener contacto con mi familia. Sobre todo, con mis padres que viven a lado del mar donde se sigue dando la gran alarma de TSUNAMI. Pero como sabéis, el daño ha sido el más grande de la historia de Japón, así que la red de comunicación telefónica no ha funcionado bien. Afortunadamente, he podido tener contacto con mi padre y ahora mismo sé que están bien. Me he aliviado, pero todavía sigue el terremoto y hay muchas víctimas. Sólo puedo rezar desde España. Así que voy a seguir rezando.
Muchas gracias por vuestros ánimos. Voy a seguir prestando atención a las noticias sobre el terremoto de Japón.
viernes, 4 de marzo de 2011
Me gusta la sinceridad
Como este año llueve menos que el año pasado, estoy sufriendo los síntomas de mi alergia al polen desde mediados de enero. Tal como me pasa todos los años, he consumido mucha cantidad de pañuelos faciales y parece que aún tengo que aguantar más molestias. Sin embargo, comparando esto con mis síntomas en Japón, siento que es mucho más soportable. Así que no me molesta tanto salir de casa.
Hace poco vi a un conocido mío que es de Sevilla, o sea, él es sevillano. Sevilla fue la primera ciudad de España que yo visité. Ya ha pasado mucho tiempo desde entonces porque fue un viaje que hice mucho antes de que yo empezara a vivir en España. En aquella época, aprendía el baile flamenco y estaba totalmente enganchada a esa faceta de la cultura española. El flamenco era el centro de mi vida. Aunque España como país no me había interesado nada, después de conocer el flamenco, tenía muchas ganas de visitarla y soñaba con recibir clases allí. Entonces me tomé una semana de vacaciones y visité Sevilla con dos compañeras de la clase de flamenco.
¿Por qué elegimos Sevilla? Porque coincidía con que se celebraba un evento importante, era la época de la bienal de flamenco. El objetivo común de nuestro viaje era aprender y ver el auténtico flamenco de los españoles. Además, habíamos pensado comprar unos vestidos, unos zapatos y unos complementos de flamenco, y encima, mucha gente nos recomendaba visitar Sevilla, así que decidimos seguir el consejo. En realidad, a mí me daba igual dónde ir, es que no tenía ni idea de España. Fuera donde fuera, era suficiente sólo con poder experimentar una clase de flamenco en España. Lo único que me interesaba era el flamenco.
Mirando atrás, creo que ese viaje fue bastante peculiar. Es que no hicimos ningún turismo. Por la mañana recibíamos dos clases, después de almorzar salíamos para ir de compras, mientras que por las tardes y las noches íbamos a los teatros para ver espectáculos. Además, solíamos frecuentar algunos tablaos de flamenco. Es decir, no hicimos ninguna cosa turística que normalmente se pudiera hacer durante una visita. Aunque fuera el primer viaje por España, no había comprado ni una guía ni nada. Ahora pienso que era algo increíble. En aquella época, no podía imaginarme que hubiera muchas cosas que ver en Sevilla.
Hablé con mi conocido sevillano sobre tales recuerdos y le dije que no conocía nada de Sevilla excepto algo de flamenco. Entonces, él empezó a hablarme sobre su ciudad. Destacaba que Sevilla era casi perfecta porque sólo le faltaba el mar, que tenía un patrimonio histórico maravilloso, que ofrecía una excelente gastronomía, que era muy especial y diferente porque estaba llena de costumbres y tradiciones y, de todos modos, que era una ciudad muy bonita a la que se volvía más veces, etcétera. Además, él continuó diciendo que: "Sevilla había sido la ciudad más importante del mundo. La ciudad que tenía el casco antiguo más grande de España, no, de Europa. Sevilla fue la ciudad más rica del mundo. De todos modos, Sevilla es muy, pero que muuuuuuuuuuuuy importante. Tienes que conocerla."
Parecía que él estaba muy orgulloso de ser sevillano. Me parece muy bien que estuviera tan orgulloso de su ciudad. Pero me surgió una duda y tenía ganas de comprobarla. Es que había escuchado antes que los sevillanos eran muy exagerados. Yo no critico nada de eso, sólo quería saber si lo que él hablaba era la historia verdadera o exagerada por ser sevillano. Sobre todo, cuando él usaba las palabras de "la más grande" o "la más importante", me turbaba que pudiera creerlas literalmente. Así que le pregunté directamente. Le dije que tenía entendido que los sevillanos eran exagerados y que no sabía si lo que él contaba era verdad o algo exagerado. Él se puso a reír y me lo explicó: "Bueno, lo que yo he dicho es la verdad, totalmente cierto. Y tampoco niego que somos exagerados. También es la verdad." Me impresionó mucho su respuesta. Entonces le pregunté: "¿Por qué sois exagerados?" Él no contestó claramente, sólo me dijo: "No sé... Pero los bilbaínos tienen más fama de exagerados que nosotros." Como esto no lo había escuchado nunca, me sorprendió mucho y me dejó pensativa.
Empecé a reflexionar, o sea, si un sevillano me dijera que yo era muy guapa, tendría que pensar que él estaría siendo exagerado, o sea, él no pensaría que yo fuera tan guapa, pero me lo diría exageradamente. Y si un bilbaíno me dijera que yo era muy guapa, tendría que pensar que él sería muy exagerado, o sea, que él no pensaría que yo fuera tan guapa, pero él lo diría todavía más exageradamente. Y si el bilbaíno es más exagerado que el sevillano, según la opinión de un sevillano... Entonces, en realidad, yo imagino que seré menos guapa de lo que el sevillano dice y aún menos guapa de lo que el bilbaíno dice. ¿Pero sentirá el bilbaíno que yo soy mucho menos guapa que lo que siente el sevillano? ¿¿¿Eso es así??? No entiendo nada.
Me vuelve loca la exageración de sevillanos y bilbaínos. Cuando me digan la palabra "guapa" por la calle, tendré que preguntar: "¿De dónde es usted? ¿Sevillano o bilbaíno?" ¿Me quedaré más tranquila cuando me diga que es de cualquier otra ciudad de España? ¿Pero será verdad que los bilbaínos son más exagerados que los sevillanos? ¿O los sevillanos exageran de esa exageración de los bilbaínos? ¿Qué dirá el resto de los españoles?


El almuerzo de 28 de febrero de 2011:
Aperitivos de brécol cocido y espárragos blancos.
Espaguetis con salsa de tomate, champiñones, salchichas, ajo y cebolla.
Elaborado entre fogones por Macarena.



El almuerzo de 1 de marzo de 2011:
Sopa de patatas, zanahoria y fideos.
Bocadillo de lechuga, loncha de queso, pepino, tortilla francesa, salchichas y aceite de oliva.
Elaborado entre fogones por Macarena.










Hace poco vi a un conocido mío que es de Sevilla, o sea, él es sevillano. Sevilla fue la primera ciudad de España que yo visité. Ya ha pasado mucho tiempo desde entonces porque fue un viaje que hice mucho antes de que yo empezara a vivir en España. En aquella época, aprendía el baile flamenco y estaba totalmente enganchada a esa faceta de la cultura española. El flamenco era el centro de mi vida. Aunque España como país no me había interesado nada, después de conocer el flamenco, tenía muchas ganas de visitarla y soñaba con recibir clases allí. Entonces me tomé una semana de vacaciones y visité Sevilla con dos compañeras de la clase de flamenco.
¿Por qué elegimos Sevilla? Porque coincidía con que se celebraba un evento importante, era la época de la bienal de flamenco. El objetivo común de nuestro viaje era aprender y ver el auténtico flamenco de los españoles. Además, habíamos pensado comprar unos vestidos, unos zapatos y unos complementos de flamenco, y encima, mucha gente nos recomendaba visitar Sevilla, así que decidimos seguir el consejo. En realidad, a mí me daba igual dónde ir, es que no tenía ni idea de España. Fuera donde fuera, era suficiente sólo con poder experimentar una clase de flamenco en España. Lo único que me interesaba era el flamenco.
Mirando atrás, creo que ese viaje fue bastante peculiar. Es que no hicimos ningún turismo. Por la mañana recibíamos dos clases, después de almorzar salíamos para ir de compras, mientras que por las tardes y las noches íbamos a los teatros para ver espectáculos. Además, solíamos frecuentar algunos tablaos de flamenco. Es decir, no hicimos ninguna cosa turística que normalmente se pudiera hacer durante una visita. Aunque fuera el primer viaje por España, no había comprado ni una guía ni nada. Ahora pienso que era algo increíble. En aquella época, no podía imaginarme que hubiera muchas cosas que ver en Sevilla.
Hablé con mi conocido sevillano sobre tales recuerdos y le dije que no conocía nada de Sevilla excepto algo de flamenco. Entonces, él empezó a hablarme sobre su ciudad. Destacaba que Sevilla era casi perfecta porque sólo le faltaba el mar, que tenía un patrimonio histórico maravilloso, que ofrecía una excelente gastronomía, que era muy especial y diferente porque estaba llena de costumbres y tradiciones y, de todos modos, que era una ciudad muy bonita a la que se volvía más veces, etcétera. Además, él continuó diciendo que: "Sevilla había sido la ciudad más importante del mundo. La ciudad que tenía el casco antiguo más grande de España, no, de Europa. Sevilla fue la ciudad más rica del mundo. De todos modos, Sevilla es muy, pero que muuuuuuuuuuuuy importante. Tienes que conocerla."
Parecía que él estaba muy orgulloso de ser sevillano. Me parece muy bien que estuviera tan orgulloso de su ciudad. Pero me surgió una duda y tenía ganas de comprobarla. Es que había escuchado antes que los sevillanos eran muy exagerados. Yo no critico nada de eso, sólo quería saber si lo que él hablaba era la historia verdadera o exagerada por ser sevillano. Sobre todo, cuando él usaba las palabras de "la más grande" o "la más importante", me turbaba que pudiera creerlas literalmente. Así que le pregunté directamente. Le dije que tenía entendido que los sevillanos eran exagerados y que no sabía si lo que él contaba era verdad o algo exagerado. Él se puso a reír y me lo explicó: "Bueno, lo que yo he dicho es la verdad, totalmente cierto. Y tampoco niego que somos exagerados. También es la verdad." Me impresionó mucho su respuesta. Entonces le pregunté: "¿Por qué sois exagerados?" Él no contestó claramente, sólo me dijo: "No sé... Pero los bilbaínos tienen más fama de exagerados que nosotros." Como esto no lo había escuchado nunca, me sorprendió mucho y me dejó pensativa.
Empecé a reflexionar, o sea, si un sevillano me dijera que yo era muy guapa, tendría que pensar que él estaría siendo exagerado, o sea, él no pensaría que yo fuera tan guapa, pero me lo diría exageradamente. Y si un bilbaíno me dijera que yo era muy guapa, tendría que pensar que él sería muy exagerado, o sea, que él no pensaría que yo fuera tan guapa, pero él lo diría todavía más exageradamente. Y si el bilbaíno es más exagerado que el sevillano, según la opinión de un sevillano... Entonces, en realidad, yo imagino que seré menos guapa de lo que el sevillano dice y aún menos guapa de lo que el bilbaíno dice. ¿Pero sentirá el bilbaíno que yo soy mucho menos guapa que lo que siente el sevillano? ¿¿¿Eso es así??? No entiendo nada.
Me vuelve loca la exageración de sevillanos y bilbaínos. Cuando me digan la palabra "guapa" por la calle, tendré que preguntar: "¿De dónde es usted? ¿Sevillano o bilbaíno?" ¿Me quedaré más tranquila cuando me diga que es de cualquier otra ciudad de España? ¿Pero será verdad que los bilbaínos son más exagerados que los sevillanos? ¿O los sevillanos exageran de esa exageración de los bilbaínos? ¿Qué dirá el resto de los españoles?
Aperitivos de brécol cocido y espárragos blancos.
Espaguetis con salsa de tomate, champiñones, salchichas, ajo y cebolla.
Elaborado entre fogones por Macarena.
Sopa de patatas, zanahoria y fideos.
Bocadillo de lechuga, loncha de queso, pepino, tortilla francesa, salchichas y aceite de oliva.
Elaborado entre fogones por Macarena.
El almuerzo de 3 de marzo de 2011:
Aperitivos de judías verdes cocidas y tomate al natural.
Espaguetis con salsa roquefort y nata.
Mandarinas al natural.
Elaborado entre fogones por Macarena.
Aperitivos de judías verdes cocidas y tomate al natural.
Espaguetis con salsa roquefort y nata.
Mandarinas al natural.
Elaborado entre fogones por Macarena.
La cena de 3 de marzo de 2011:
Montadito de carne y tomate.
Montadito de carne con salsa.
Pescado en adobo.
Disfrutada en un bar por Macarena.
El almuerzo de hoy 4 de marzo de 2011:
Tortelini de espinacas.
Tortilla francesa, béicon, judías verdes y tomate.
Ensalada de lechuga, zanahoria, pasas y atún.
Elaborado entre fogones por Macarena.
Tortelini de espinacas.
Tortilla francesa, béicon, judías verdes y tomate.
Ensalada de lechuga, zanahoria, pasas y atún.
Elaborado entre fogones por Macarena.
miércoles, 2 de marzo de 2011
Los almuerzos de enero (1)
Cuando cocinaba, saqué las fotos de los almuerzos. Pero de los días que no hay fotos, podréis imaginar que sigue sin gustarme cocinar.
















El almuerzo de 26 de enero de 2011:
Arroz con maíz y salsa de tomate.
Ensaladilla de patatas, pepino, zanahoria y jamón york.
Manzana al natural.
Elaborado entre fogones por Macarena.
El almuerzo de 22 de enero de 2011:
Gratén de patatas, cebolla, espinacas, champiñones y quesos.
Barra de pan.
Salchichón y tortilla de atún.
Elaborado entre fogones por Macarena.
El almuerzo de 23 de enero de 2011:
Estofado de carne de ternera, zanahoria, cebolla, patatas, apio, calabacín y champiñones.
Ensalada de lechuga, pepino y pasas.
Barra de pan.
Yogur al natural.
Elaborado entre fogones por Macarena.
El almuerzo de 24 de enero de 2011:
Arroz con zanahoria, jengibre, atún y alga KOMBU.
Sopa de MISO con alga WAKAME, berenjena y puerro.
Tortilla japonesa.
Verduras de WOK: repollo, pimiento verde, pimiento rojo y salchichas.
Elaborado entre fogones por Macarena.
El almuerzo de 25 de enero de 2011:
Espaguetis con salsa de tomate, carne picada de ternera, berenjena, pimiento verde, queso parmesano, ajo y cebolla.
Ensalada de lechuga, tomate y espárragos blancos.
Yogur al natural.
Elborado entre fogones por Macarena.
Arroz con maíz y salsa de tomate.
Ensaladilla de patatas, pepino, zanahoria y jamón york.
Manzana al natural.
Elaborado entre fogones por Macarena.
domingo, 27 de febrero de 2011
¿Quién sería la responsable?
El otro día me estuve dirigiendo a un lugar donde había quedado con dos chicas españolas para participar en un evento. Justo antes de llegar al lugar de la cita, me di cuenta de que un hombre mayor me estaba diciendo algo. Como estaba pensando en otra cosa mientras andaba por la calle, no oí bien lo que él me decía. Pero como él seguía diciéndome algo, pensé que él estaba preguntándome por las señas de algo, por ejemplo, la dirección de algún lugar o el camino para llegar a algún edifício. Entonces le dije fijando los ojos en él: "Ah, perdón. ¿Cómo dice?" El hombre mayor empezó a decirme fijando los ojos en mí: "¡Qué guapa eres! ¡¡¡Eres muy elegante!!!" Como sus palabras eran totalmente diferentes de lo que yo imaginaba, me quedé absorta un momento, pero volviendo en mí misma, le dije sonriendo: "Gracias."
Aunque os repito varias veces que soy "guapa" en este país, ya estoy acostumbrada a que me lancen las palabras de admiración sobre mi aparencia. Normalmente, ignoro todos los comportamientos de los hombres como éste. Pero ese día, como él me decía algo apasionadamente, no podía imaginarme que estaba opinando sobre mi "belleza". Bueno, no me siento mal. Pero la "belleza" no me trae una vida tranquila.
Después de ese incidente, me reuní con dos amigas españolas. Fuímos al pueblo donde tenía lugar el evento que era nuestro objetivo. Al principio, aparcamos el coche, después bajamos del coche, y andamos por la calle hasta un bar donde almorzamos. En el camino, una moto se nos acercó con un ruido gigante. Un hombre estaba conduciendo la moto. Cuando él pasó delante de nosotras, él lanzó un jaleo: "¡¡¡Hiujuuuuuuu!!!" Y se fue levantando la rueda delantera de su moto. Una chica, a la que voy a llamar "A", dijo: "¿Qué es eso?" Yo "sabía" que el comportamiento del motociclista era una expresión hacia mi "belleza" como siempre. Probablemente en un pueblo mi "hermosura" le llamara mucho la atención. Una chica "guapa" no puede tener una vida calmada.
Nosotras tres llegamos a un bar donde nos juntamos con una cuarta chica, a la que voy a llamar "B", que vino luego para almorzar con nosotras. Era un día maravilloso, hacía bastante calor y muy buen tiempo. Pedimos la comida, y yo, por supuesto, no me olvidé de pedir una cerveza bien fría, y empezamos a almorzar. Y la chica "A" le dijo a la chica "B" lo que nos había pasado antes.
"Cuando estábamos andando por la calle, un motociclista nos ha lanzado un jaleo. ¡Qué raro!" Yo estaba "segura" de que eso era por mi "belleza", imaginé que yo había tenido parte de responsabilidad. Entonces dentro de mi cabeza le dije que sentía mucho molestarle. Pero la chica "B" le dijo a la chica "A": "¡Por tus tetas!" En realidad, la chica "A" llevaba una camiseta súper ajustada que estaba súper abierta por la parte del escote. Me sorprendí dentro de mí cabeza: "¿Eh? ¿¿¿No es por mi "belleza"???" Luego, otra chica, a la que voy a llamar "C", dijo: "Siempre hay tíos pesados." Por la expresión de su cara, entendí que ella sentía ser el motivo de tal comportamiento. Me sorprendí dentro de mi cabeza: "¿Eh? Creo que era por mi "belleza"..."
En resumen, tanto "A", "C" y yo, cada una de nosotras, pensaba que era la responsable de que el motociclista lanzara un jaleo. ¡¡¡Vaya!!! No sólo las japonesas, sino que también las españolas, somos muy, pero que muy presumidas.


El almuerzo de hoy 27 de febrero de 2011:
Arroz en blanco.
Sopa de MISO con alga WAKAME, zanahoria y cebolla.
Revuelto de espárragos, champiñones, salchichas, béicon, huevos, ajo y cebolla.
Elaborado entre fogones por Macarena.
Aunque os repito varias veces que soy "guapa" en este país, ya estoy acostumbrada a que me lancen las palabras de admiración sobre mi aparencia. Normalmente, ignoro todos los comportamientos de los hombres como éste. Pero ese día, como él me decía algo apasionadamente, no podía imaginarme que estaba opinando sobre mi "belleza". Bueno, no me siento mal. Pero la "belleza" no me trae una vida tranquila.
Después de ese incidente, me reuní con dos amigas españolas. Fuímos al pueblo donde tenía lugar el evento que era nuestro objetivo. Al principio, aparcamos el coche, después bajamos del coche, y andamos por la calle hasta un bar donde almorzamos. En el camino, una moto se nos acercó con un ruido gigante. Un hombre estaba conduciendo la moto. Cuando él pasó delante de nosotras, él lanzó un jaleo: "¡¡¡Hiujuuuuuuu!!!" Y se fue levantando la rueda delantera de su moto. Una chica, a la que voy a llamar "A", dijo: "¿Qué es eso?" Yo "sabía" que el comportamiento del motociclista era una expresión hacia mi "belleza" como siempre. Probablemente en un pueblo mi "hermosura" le llamara mucho la atención. Una chica "guapa" no puede tener una vida calmada.
Nosotras tres llegamos a un bar donde nos juntamos con una cuarta chica, a la que voy a llamar "B", que vino luego para almorzar con nosotras. Era un día maravilloso, hacía bastante calor y muy buen tiempo. Pedimos la comida, y yo, por supuesto, no me olvidé de pedir una cerveza bien fría, y empezamos a almorzar. Y la chica "A" le dijo a la chica "B" lo que nos había pasado antes.
"Cuando estábamos andando por la calle, un motociclista nos ha lanzado un jaleo. ¡Qué raro!" Yo estaba "segura" de que eso era por mi "belleza", imaginé que yo había tenido parte de responsabilidad. Entonces dentro de mi cabeza le dije que sentía mucho molestarle. Pero la chica "B" le dijo a la chica "A": "¡Por tus tetas!" En realidad, la chica "A" llevaba una camiseta súper ajustada que estaba súper abierta por la parte del escote. Me sorprendí dentro de mí cabeza: "¿Eh? ¿¿¿No es por mi "belleza"???" Luego, otra chica, a la que voy a llamar "C", dijo: "Siempre hay tíos pesados." Por la expresión de su cara, entendí que ella sentía ser el motivo de tal comportamiento. Me sorprendí dentro de mi cabeza: "¿Eh? Creo que era por mi "belleza"..."
En resumen, tanto "A", "C" y yo, cada una de nosotras, pensaba que era la responsable de que el motociclista lanzara un jaleo. ¡¡¡Vaya!!! No sólo las japonesas, sino que también las españolas, somos muy, pero que muy presumidas.
Arroz en blanco.
Sopa de MISO con alga WAKAME, zanahoria y cebolla.
Revuelto de espárragos, champiñones, salchichas, béicon, huevos, ajo y cebolla.
Elaborado entre fogones por Macarena.
viernes, 25 de febrero de 2011
El retorno de Macarena
El 21 de enero de 2010, me decidí a mejorar mi español a toda costa a través de la escritura de un blog en español todos los días por el motivo del espíritu de venganza contra una persona española. Me decidí a seguir escribiéndolo, costase lo que costase, por lo menos, durante un año. Es que creía que continuar el esfuerzo era la manera más importante para conseguir lo que me diera la gana. Día tras día seguía creyendo en el avance de mi español sin perder la esperanza.
¿Pero qué me ocurrió? En realidad, mi español oral no ha mejorado tanto como esperaba. Como de ordinario no puedo decir lo que quiero decir. No puedo expresar nada manejando bien el idioma español. Aunque no tengo gran problema para pasar la vida cotidiana, la conversación con los otros es siempre algo superficial.
Muchas veces había tenido una manera de pensar práctica, o sea, me había convencido de que mi nivel de español ya era suficiente porque podía vivir sin dificultad, aunque no pudiera tener un mejor amigo o una mejor amiga en este país. Sí, en realidad, puedo comprar un sello en la oficina de correos, puedo pedir una cerveza bien fría en un bar, además, puedo ir al súpermercado sola. ¿Qué más necesito yo? Ya puedo vivir con suficiente autonomía. ¿No? No seas avara, Macarena.
Pero no puede convencerme nada hasta que domine un idioma, que es el español. A no ser que exprese lo que yo quiero decir exactamente a los demás, no puedo establecer una amistad sincera. Y me he dado cuenta de que esa amistad es la que más me apetece y la que falta en mi vida de España. Aunque pueda comprar el pan, aunque pueda comprar la carne, yo necesito relaciones humanas de verdad en este país. Conseguirlo o no depende de mí, más bien, depende de mi español oral. Tengo que hacer algo para llevar a cabo mi deseo.
Pues, así he empezado mi nueva entrada después de la pausa de un mes. La verdad es que me ha decepcionado mucho el resultado de mi español oral, es decir, aunque seguía escribiendo este blog durante un año, no servía de mucho para mi nivel de conversación. Pensaba que tenía que ir a la academia otra vez. Pero ya no quiero estudiar de nuevo la gramática. Está claro que tengo que hablar más en español diariamente, pero bueno, desgraciadamente, no tengo tantas ocasiones para eso. Creo que no sirve de nada hablar conmigo misma en español. Aunque afortunadamente haya muchas personas andando por la calle que hablen el idioma español, tampoco puedo pedirle a cualquiera: "¡Oiga! ¿Puede hablar conmigo un momento, por favor?" Aunque fuera posible, sería muy difícil tratar de un tema personal con desconocidos con los que se habla por vez primera. Ya no necesito practicar una conversación superficial. Podría hablar algo personal con amigos, pero entonces tengo que buscar "mejores amigos", por esto necesito dominar el español perfectamente. Lo sabía, el asunto siempre acaba dando una vuelta detrás de otra sin llegar a ninguna conclusión. Es un pez que se muerde la cola.
No sé si escribir el blog me ayuda todo lo que necesito, pero ahora mismo no me surge otra idea, y supongo que será mejor que nada. Escribir entradas ciegamente todos los días no me sirve tanto, lo digo según mi experiencia de un año. Así que voy a seguir este blog a otro ritmo y con más relajación. Bueno, esta vez sí que mejoraré mi español oral. No renuncio a este reto de superación personal.
Por último, muchas gracias por visitar este blog mientras me tomaba un descanso, disculpad que no lo haya renovado nada. Este blog es súper, pero que súper personal y, aunque no podáis sacar ningún beneficio considerable para vuestra vida, aún así, os agradezco mucho vuestros comentarios y la amabilidad con la que los escribís. Me esforzaré por conseguir mi objetivo lo antes posible.
A propósito, durante todo un mes, iba perdiendo algo importante, no solo sobre mi español, sino también sobre mi comida diaria. Como no me gusta cocinar, una vez que me indisciplino y no sigo la costumbre de fotografiar los platos, ya mi comida diaria se derrumba sin límite y puedo comer directamente de la olla. No necesito platos ni nada. No sabía que este blog fuera tan importante para mi vida culinaria.

El almuerzo de hoy 25 de febrero de 2011:
Arroz en blanco.
Hamburguesa casera con berenjena, brécol y champiñones.
Mandarinas al natural.
Yogur blanco azucarado.
Elaborado entre fogones por Macarena.
¿Pero qué me ocurrió? En realidad, mi español oral no ha mejorado tanto como esperaba. Como de ordinario no puedo decir lo que quiero decir. No puedo expresar nada manejando bien el idioma español. Aunque no tengo gran problema para pasar la vida cotidiana, la conversación con los otros es siempre algo superficial.
Muchas veces había tenido una manera de pensar práctica, o sea, me había convencido de que mi nivel de español ya era suficiente porque podía vivir sin dificultad, aunque no pudiera tener un mejor amigo o una mejor amiga en este país. Sí, en realidad, puedo comprar un sello en la oficina de correos, puedo pedir una cerveza bien fría en un bar, además, puedo ir al súpermercado sola. ¿Qué más necesito yo? Ya puedo vivir con suficiente autonomía. ¿No? No seas avara, Macarena.
Pero no puede convencerme nada hasta que domine un idioma, que es el español. A no ser que exprese lo que yo quiero decir exactamente a los demás, no puedo establecer una amistad sincera. Y me he dado cuenta de que esa amistad es la que más me apetece y la que falta en mi vida de España. Aunque pueda comprar el pan, aunque pueda comprar la carne, yo necesito relaciones humanas de verdad en este país. Conseguirlo o no depende de mí, más bien, depende de mi español oral. Tengo que hacer algo para llevar a cabo mi deseo.
Pues, así he empezado mi nueva entrada después de la pausa de un mes. La verdad es que me ha decepcionado mucho el resultado de mi español oral, es decir, aunque seguía escribiendo este blog durante un año, no servía de mucho para mi nivel de conversación. Pensaba que tenía que ir a la academia otra vez. Pero ya no quiero estudiar de nuevo la gramática. Está claro que tengo que hablar más en español diariamente, pero bueno, desgraciadamente, no tengo tantas ocasiones para eso. Creo que no sirve de nada hablar conmigo misma en español. Aunque afortunadamente haya muchas personas andando por la calle que hablen el idioma español, tampoco puedo pedirle a cualquiera: "¡Oiga! ¿Puede hablar conmigo un momento, por favor?" Aunque fuera posible, sería muy difícil tratar de un tema personal con desconocidos con los que se habla por vez primera. Ya no necesito practicar una conversación superficial. Podría hablar algo personal con amigos, pero entonces tengo que buscar "mejores amigos", por esto necesito dominar el español perfectamente. Lo sabía, el asunto siempre acaba dando una vuelta detrás de otra sin llegar a ninguna conclusión. Es un pez que se muerde la cola.
No sé si escribir el blog me ayuda todo lo que necesito, pero ahora mismo no me surge otra idea, y supongo que será mejor que nada. Escribir entradas ciegamente todos los días no me sirve tanto, lo digo según mi experiencia de un año. Así que voy a seguir este blog a otro ritmo y con más relajación. Bueno, esta vez sí que mejoraré mi español oral. No renuncio a este reto de superación personal.
Por último, muchas gracias por visitar este blog mientras me tomaba un descanso, disculpad que no lo haya renovado nada. Este blog es súper, pero que súper personal y, aunque no podáis sacar ningún beneficio considerable para vuestra vida, aún así, os agradezco mucho vuestros comentarios y la amabilidad con la que los escribís. Me esforzaré por conseguir mi objetivo lo antes posible.
A propósito, durante todo un mes, iba perdiendo algo importante, no solo sobre mi español, sino también sobre mi comida diaria. Como no me gusta cocinar, una vez que me indisciplino y no sigo la costumbre de fotografiar los platos, ya mi comida diaria se derrumba sin límite y puedo comer directamente de la olla. No necesito platos ni nada. No sabía que este blog fuera tan importante para mi vida culinaria.
Arroz en blanco.
Hamburguesa casera con berenjena, brécol y champiñones.
Mandarinas al natural.
Yogur blanco azucarado.
Elaborado entre fogones por Macarena.
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