miércoles, 17 de noviembre de 2010

Quiero avanzar un paso adelante

Aunque he percibido levemente que puedo chapurrear en español sobre la conversación cotidiana, de repente llego a hablar fatal cuando intento explicar algo lógicamente. En realidad, hablo fatal sin duda. No puedo explicar nada bien. ¡Dios me ampare!

Un profesor de una academia probó mi capacidad de conversación. Es que yo decía insistentemente: "No puedo hablar español. No puedo hablar bien español. ¡No puedo hablar nada!"

En la clase de nivel alto, la materia principal de la clase era la práctica de la discusión sobre varios temas, o sea, era un debate. Eso se ma daba fatal, más bien, todavía no puedo discutir suficientemente en español. Opinar, expresar mis ideas y explicar algo lógicamente son mis puntos débiles, sobre todo, en español.

Cuando hablaba con mi profesor para que él comprobara mi nivel de español, él me dijo: "Tú puedes hablar español, no tienes problemas para la conversación cotidiana. Pero si quieres mejorar tu español, tienes que leer el periódico, pero no es el periódico gratuito, tienes que leer un periódico como el País, ABC o el Mundo. Además, tienes que leer la página de opiniones."

Tal como antes escribía en el blog, puedo leer los periodicos gratuitos, por otro lado, para mí es muy difícil la lectura de los periódicos de pago. Parece que el nivel de español escrito es diferente entre los periódicos gratuitos y de pago. Justo después de que mi profesor me diera ese consejo, leía la parte de opiniones de los periódicos de pago. Sin embargo, había muchas palabras desconocidas, por eso tardaba mucho tiempo en terminar el artículo. Para colmo, no entendía qué quería decir ese artículo. Así que no necesité mucho tiempo para dejar de leerlos.

Pero últimamente pienso que tengo que volver a leer esos artículos, porque me molesta mucho cuando intento explicar algo a otra persona y no lo consigo. Hay alguna diferencia entre la conversación cotidiana y la manera de hablar en el debate. Pienso que ese punto será una clave para subir un grado más en mi nivel de español.

El almuerzo de hoy 17 de noviembre de 2010:
INARISUSHI.
Tomate con atún, pasas y mayonesa.
Brécol cocido.
Verduras al vapor: patatas, zanahorias, pimientos verdes y judías verdes.
Elaborado entre fogones por Macarena.

martes, 16 de noviembre de 2010

Una persona extranjera y una lengua extranjera

Creo que no hay una regla para que sólo los españoles puedan utilizar la lengua española. Aunque soy extranjera y, además, de un país donde la gente habla japonés, sigo aprendiendo español y ahora por fin puedo chapurrearlo.

Cuando iba a una academia de español, hace cuatro años, aprendí varias expresiones que significaban "mucho". Por ejemplo, "un montón de", "un gran número de", "un mar de", etcétera. Recuerdo que me causó una impresión de admiración bastante fuerte. Como aprendí varias expresiones, la única función importante era practicarlas y usarlas para no olvidarlas. Así que empecé a utilizar estas expresiones cuando surgía la ocasión.

Una de las expresiones que más me impresionó fue "una leche de". Como aprendí que su significado era igual que "mucho", utilizaba esta expresión siempre que tenía la oportunidad. Por ejempo, "Ayer fui al centro. Y había una leche de gente."

Sin embargo, cada vez que utilizaba en clase la expresión "una leche de", el profesor nativo se echaba a reír porque no podía evitarlo, aunque intentara controlar la risa. ¿Qué le pasaba? No se reía cuando yo utilizaba otras expresiones. Pero cuando yo usaba "una leche de", era cien por cien seguro que se partía de risa. Yo me extrañaba mucho. ¿Es que mi español no era correcto? ¿O mi pronunciación era mejorable?

Aunque le pregunté a mis compañeras extranjeras si yo decía algo raro, ellas tampoco podían entender por qué había tanta risa. Así que un día, le pregunté a un conocido español que por qué mi profesor se reía cuando yo decía: "Tengo una leche de hambre".

Entonces, aunque no me lo podía creer, él también se puso a reír como hacía mi profesor. ¿¿¿??? Él me explicó que sonaba divertido, sobre todo, para una extranjera como yo.

Aunque no entendía nada de nada, le pregunté otra cosa. ¿Qué tal sería si usara en su lugar la expresión "un mar de"? Él dijo que sonaba normal y ya no era tan divertido como usar "una leche de".

En conclusión, parece que hay alguna expresión que hace reír mucho a los españoles cuando las usa una extranjera. Tengo una leche de curiosidad por resolver este misterio.

El almuerzo de hoy 16 de noviembre de 2010:
Arroz con setas.
Carne de cerdo a la salsa de jengibre y brécol.
Tortilla de patatas, tomate al natural y judías verdes cocidas.
Plátano con canela.
Elaborado entre fogones por Macarena.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Estoy disfrutando la navidad

Ya se va acercando la navidad y en los supermercados se venden muchos dulces propios de esas fechas. Cada supermercado tiene un sitio reservado donde los estantes están llenos especialmente de los productos navideños que se consumirán en las fiestas venideras.

Como no me interesan los dulces españoles de navidad, el supermercado en esta época no es tan excitante para mí como para la mayoría de los españoles. Más bien, la sección de dulces navideños me resulta la más aburrida, así que no me acerco allí por mi propia voluntad.

Sin embargo, ya llevo más de cuatro años viviendo aquí, he experimentado cuatro veces la navidad en España. Y probablemente, este año también pase aquí la quinta navidad. Me siento muy triste porque no puedo aprovechar esa parte del supermercado que está muy animada de gente. Últimamente, me acerco a la sección de los dulces de navidad y observo con mucha atención los productos a ver si descubro algo nuevo que pueda disfrutar de verdad.

Pero tal como imaginaba, cada año los dulces de navidad son tan comunes y corrientes como siempre. O sea, no son mis favoritos. Son demasiado dulces y me cansan mucho. Sobre todo, no puedo entender el éxito de los mantecados. ¿Por qué la gente piensa que son tan sabrosos? ¿Y cuál es la diferencia entre un mantecado y un polvorón? Aunque no me gusta ninguno de los dos, no soy capaz de distinguirlos.

A pesar de ello, conozco el único dulce de navidad que me gusta y me apetece, me refiero al hojaldre. Su dulzura no me resulta nada pesada si la comparo con los otros dulces españoles, además, es un dulce ligero. Es el mejor dulce de la navidad española y el único dulce que no me canso de comer. La verdad es que ya consumí dos paquetes y ahora estoy disfrutando el tercer paquete de hojaldres. Dicho sea de paso, un paquete tiene aproximadamente quince hojaldres como mínimo.

Así que para mí ya ha empezado la época de navidad y estoy disfrutando de las hojaldrinas tanto como los demás españoles. La única pena es que el hojaldre es bastante más caro que los otros dulces. Como soy una buena ahorradora, eso me hace sentir dulcemente culpable.

 
La cena de hoy 15 de noviembre de 2010:
Pan integral casero recién hecho con semillas de girasol.
Tortilla de atún con lechuga y queso.
Sopa de salchichas, repollo, cebolla, calabacín, zanahoria, maíz, champiñones, jengibre y tomate frito.
Kiwi y caqui al natural.
Elaborada entre fogones por Macarena.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Me he metido de lleno en un blog gatuno

Esta semana me ha costado mucho trabajo compaginar lo que tenía que hacer con lo que quería hacer. Al final, siempre hice lo que quería hacer y al día siguiente, me arrepentía muchísimo, pero no podía parar de hacerlo.

Lo que pasa es que ahora estoy súper enganchada a un blog donde se escribe sobre un gato. En el blog, se ponen un montón de fotos del gato y esas fotos son muy bonitas. Como me encantan los gatos tanto como mi Rafa, puedo pasar el tiempo mirando esas fotos durante muchas horas.

Mientras estoy mirando las fotos, exclamo de admiración sin querer. Es que el semblante del gato es súper lindo. Es imposible frenar mis impulsos de admiración. Me pasa lo mismo que cuando miro cómo mi Rafa juega un partido de tenis. Siempre grito animando a mi Rafa cuando estoy delante de la pantalla del televisor, tomando una cerveza bien fría.

Si tuviera que elegir entre los dos, o un gato o mi Rafa, sería imposible decidirme. Pero es muy fácil elegir entre un gato y un perro. Yo prefiero el gato sin ninguna duda.

En el caso del gato, cuanto más peludo sea, más me gusta. Un gato peludo no me llama tanto la atención como un hombre peludo. Así que no le lanzo mi mirada indiscreta. ¡Ay! ¡¡¡Ojalá pueda tener un gato conmigo!!!

Pero hace más o menos un lustro que me di cuenta de que probablemente soy alérgica al gato. Un día me acerqué al gato de un conocido y no paré de moquear. El otro día visité a otro conocido y jugué con su gato. Entonces también empecé a estornudar horriblemente. Cuando era niña y tenía un gato, no me pasaba nada. ¿¿¿Qué me ha ocurrido???

He escuchado que una actriz japonesa tiene muchos gatos, aunque es alérgica al gato. Esa informasión me anima mucho y ahora estoy haciéndome ilusiones mirando las fotos del blog gatuno que me gusta.

Sin foto.
El almuerzo de hoy 14 de noviembre de 2010:
Las sobras de la cena de ayer.
Calentado en el microondas por Macarena.

sábado, 13 de noviembre de 2010

La nueva excusa

Según mi propia experiencia, pienso que cada español está muy orgulloso de su propio terruño. Muchas veces me he encontrado con palabras jactanciosas dichas sobre sus pueblos natales. Parece que no hay mejor lugar que el suyo. Hablan sobre su tierra con mucho orgullo, así que, aunque ya he sido una contestona profesional, no puedo convencerles de que haya varios inconvenientes para mí. Pero bueno, creo que es estupendo sentir amor por la tierra natal.

El otro día salí a tomarme unas cervezas con unos españoles como los que os comentaba. Ellos son compañeros míos de clase y ha sido la primera vez que charlamos y tomamos algo juntos después de la clase. Para mí, ese día fue la primera ocasión en la que tomé unas cervezas con tales compañeros. Aunque me apunté a varias clases durante los dos últimos años, no había tenido ninguna ocasión en la que fuera al bar, después de las clases, para tomar algo con los compañeros. No es exagerado decir que mi objetivo principal de asistir a clases es conocer a gente y tomar algo juntos después de clase. Pero hasta ese día, no había surgido ninguna ocasión. Así que me alegré mucho, aunque no fueramos amigos.

Bueno, hablamos de temas triviales. Ellos me preguntaron cómo era Tokio. Antes de que les pudiera contestar algo, ellos me dijeron que pensaban que Tokio sería gigante, superpoblado y que habría muchos rascacielos. Yo les dije que sí, era exacto y no tenía nada que ver con aquí. Uno de ellos empezó a decir que no podía imaginar que hubiera tanta gente. Pensé que por fin me tocaba el turno de réplica justo como una contestona profesional. Me preparé para el contra ataque, pero no hizo falta. Él no empezó a enorgullecerse por su tierra, al contrario. Me sorprendí mucho por lo siguiente.

Ellos me preguntaron que qué tal estaba mi español y cómo lo aprendía. Así que yo les dije la verdad, que iba a varias academias y todavía tenía que estudiarlo mucho más. Entonces ellos me dijeron: "Sería mejor aprender español en Salamanca. Aquí no estás en el mejor lugar para aprenderlo. Allí la gente habla castellano muy bien, pero aquí no."

¡Caramba! Hasta entonces sólo había conocido españoles que se jactaban de sus pueblos natales. Los defendían en todo momento, cueste lo que les cueste. Así que mi sorpresa fue muy grande y sentí mucha simpatía hacia ellos.

También me alegré mucho porque podía usar una excusa nueva que justificara la falta de mejoría en mi español. Creo que será fácil decir que es por culpa del sitio donde yo vivo. Jejeje.

La cena de hoy 13 de noviembre de 2010:
Arroz en blanco.
Ensaladilla de patatas, zanahoria, maíz y lechuga.
Salteado de berenjena, pimiento verde, puerro, calabacín, carne picada de cerdo y jengibre con MISO.
Elaborada entre fogones por Macarena.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Una gran persona, mi Rafa

Aunque os declaro que me siento más "guapa" que nunca en España, reconozco que no hay ningún cambio en mí, sigo siendo la misma "guapa" extranjera japonesa que vive aquí. Pero la verdad es que, últimamente, han aumentado las ocasiones en las que me lanzan por la calle el típico jaleo: "¡guapa!"

La muestra es muy variada y abarca desde camareros y barrenderos, hasta los meros transeúntes, todos me lanzan el mismo jaleo como si me admiraran muchísimo, ya digo que pueden ser de cualquier raza, salvo de la asiática, que permanecen callados.

Recibo el jaleo tan frecuentemente que incluso pienso que puedo llegar a equivocarme. Estoy a punto de llegar a pensar que no soy "guapa" entre comillas, sino que soy toda una guapa sin comillas. Sería muy fácil que una persona humilde se convirtiera en una persona orgullosa. En general, el ser humano es bastante estúpido en este sentido.

Comparado conmigo, mi Rafa es una persona verdaderamente humilde. Él es una estrella sin lugar a dudas. No sería nada raro que mi Rafa corriera el riesgo de convertirse en una persona llena de orgullo. Es que él lo tiene todo: el talento, el talante, la capacidad, la inteligencia y, no hay que ocultarlo, también el dinero. Pero él nunca se vuelve engreído. Siempre sigue siendo una persona humilde y llena de modestia. ¡Qué naturaleza más admirable!

Hago examen de conciencia y me digo: "Tengo que corregir mi conducta viendo la de mi Rafa."

 
La cena de hoy 12 de noviembre de 2010:
Arroz con albóndigas.
Patatas fritas.
Verduras al vapor: zanahoria y judías verdes.
Caña de lomo y regañás.
Cerveza bien fría.
Elaborada entre fogones por Macarena.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Palabrotas

Durante estos cuatro años pasados, me apunté a varios cursos como un buen medio para mejorar mi español oral. Sobre todo, en estos dos últimos años, intenté participar en cursos donde había españoles locales. Y siempre experimentaba una sensación común, o sea, los compañeros locales me miraban con mucha cautela.

Generalmente, se dice que los españoles son abiertos, simpáticos, etcétera. Sin embargo, por mi propia experiencia, tengo una impresión de los españoles totalmente diferente. Para mí, muy individualmente, los españoles con los que he tratado eran conservadores, cerrados y bastante prudentes.

Creo que lo que provoca esa situación es, en gran medida, que mi español no está todo lo bien que ellos esperaban. Los compañeros de cada clase no se acercan a mí hasta que parece que ellos comfirman que soy una persona segura, o bien, que no soy extraterrestre, ni supongo ningún riesgo. Puedo sentirlo así fácilmente porque lo noto en sus caras.

Por supuesto que yo me acerco a mis compañeros de clase, intento hablar con ellos y les pregunto algo que de pie a una conversación. Pero parece que ellos están muy en guardia. De todos modos, tardo mucho tiempo en empezar a hablar con ellos sin tener alguna sensación incómoda. Como promedio, es necesario invertir más de medio año.

A mí me parece que algunos españoles se comportan como gatos callejeros con cien ojos. ¿O será que mi semblante les parece súper severo y les inquieta? Una vez que ellos relajan la vigilancia, todo cambia. Empiezan a poner cara de tener mucho interés por una extranjera que tiene la cara diferente y no habla bien español. Aparece la imagen típica sobre los españoles y me alegro mucho.

Aunque también me parece extraño que, cuando empezamos a hacer amistades con los españoles, ellos suelan preguntarme sobre determinadas palabras japonesas. Suelo recibir preguntas del siguiente tipo: "¿Cómo se dice "capullo" en japonés?" La verdad es que esa palabra es polisémica y necesito alguna aclaración para saber a qué se refieren. Pero es una pregunta que se repite mucho y siempre para el mismo significado.

La mayor parte del porcentaje de preguntas que recibo es sobre las palabras insultantes. Es muy curioso. ¿Por qué a los españoles que conozco les interesará tanto conocer las palabras insultantes en una lengua extranjera? ¿O estoy equivocada? Quizás a los españoles les interesa el idioma japonés más inocentemente por ser diferente y por pura curiosidad.

El almuerzo de hoy 11 de noviembre de 2010:
Gratén de macarrones, cebolla, champiñones, maíz, calabacín, atún y queso.
Ensalada de lechuga, aguacate y zanahoria.
Pera al natural.
Elaborado entre fogones por Macarena.