Durante mi vida en España hay algo en lo que sigo manteniendo plena confianza y que mantengo al alcance de la mano, es mi pareja de diccionarios electrónicos. Ahora tengo dos diccionarios electrónicos, pero guardo un cariño especial hacia el viejo diccionario más que hacia el nuevo, aunque el segundo es más multifuncional que el primero.
Lo favorable del idioma español es que se escribe como se pronuncia. En cuanto escucho una palabra que no conozco por la televisión, puedo consultar inmediatamente esa palabra en mi diccionario sin dificultad. Aunque todavía no puedo distinguir bien la diferencia de pronunciación entre "b" y "v", entre "s", "z" y "c", y entre "r" y "l", puedo encontrar la palabra que busco en mi diccionario bastante fácilmente. Es que si no puedo encontrar algo con "l", será muy posible encontrarlo con "r". Entonces, cuando veo la televisión, siempre llevo mi diccionario y él trabaja un montón para mí.
Mi querido diccionario tiene la función historial y la función registradora. Es decir, la primera guarda automáticamente las palabras que he consultado. La posterior guarda las palabras que yo he decidido como si usara un cuaderno de notas. Las dos funciones son bastante útiles para repasar las palabras.
Ayer estuve leyendo un libro de matemáticas de Egipto, entonces, mirando el historial reciente de mi diccionario, aparecía lleno de la terminología matemática. Pero he repasado las palabras que había consultado antes de empezar el libro y me ha parecido como si las viera por primera vez, o sea, no he memorizado nada tras consultarlas. Para ayudarme a memorizarlas, voy a reproducir algunas palabras que consulté hace unas semanas:
Paripé, fanfarrón, despendolar, arrebato, impostor, pelele, gemido, atiborrar, cutre, picaflor, pisotear, galante, jorobado, canalla, guasa, macizo, flipar, perturbar, timar, picio, cateto, bobo, tortolito, trasto, chunga...
Ummm, no puedo recordar el significado de todas las palabras. Además, estoy harta de que todavía haya un montón de palabras que no conozco. Bueno, no hay otro remedio que recordarlas poco a poco.
Ah, y no me preguntéis qué programa estoy viendo cuando las aprendo.
El almuerzo de hoy 4 de enero de 2011:
Arroz en blanco.
Ensalada de lechuga, cebolla, atún, remolacha, jamón serrano, salchichón y queso.
Carne de cerdo a la plancha con salsa de jengibre y brécol.
Manzana al natural.
Elaborado entre fogones por Macarena.