Soy muy aprensiva. Últimamente pienso que cuando vuelva a mi país, la gente me preguntará la receta de alguna comida española. Es que ya llevo viviendo en España casi cuatro años. ¡Qué problema! ¡No podré decirles que no sé ninguna! Así que tengo que hacer algo para atajar eso. Bueno, aunque eso es mera imaginacion mía.
La verdad es que, aunque no me gusta cocinar, desde Japón traje tres libros de comida española hace cuatro años. Yo misma ya no puedo recordar qué quería hacer con estos libros, pero traje los libros de verdad, es que ahora los tengo en mi estantería. Nunca los he utilizado. ¡Dios mío! Hoy he ojeado tranquilamente los libros. El hecho es que me gusta leer los libros de cocina. ¿Os lo podréis creer? Uno de los libros es de pinchos. Otro es de tapas. Y otro es de comida casera.
El que más me ha llamado la atención es el libro de tapas. Se presentan más de cien tapas y son las recetas más famosas de cada región. Todas tienen muy buena pinta. Y de repente, me he puesto súper, súper nerviosa. ¡¡¡Hay muchas tapas que todavía no he probado!!! ¡¡¡Qué estuve haciendo durante estos casi cuatro años en España!!! ¡¡¡Sin probar esas tapas, cómo voy a decir que vivo en España!!!
No hay casualidades en esta vida, todos son momentos inevitables. Lo de que traje este libro desde mi país debe de ser para que me haya dado cuenta de que aún tengo que probar varias tapas españolas. Así que tengo que ir a muchos bares para probar varias tapas que todavía no conozco. ¡Gracias a Dios!
Ya no tengo la preocupación antes mencionada. Es que yo tengo escritas en mi libro las recetas de las tapas, lo que falta es la experiencia vital de comerlas en el bar. ¡¡¡Por favor, que alguien me ponga una cerveza bien fría!!!

































